De cazador para cazadores

XVII - Es tan fiero el león como lo pintan ...

Ya había estado África en varias ocasiones. En verdad es más apropiado decir que ya había estado en Sudáfrica con anterioridad. Aunque mi economía y mis obligaciones laboral-familiares me aconsejan hacer en el mejor de los casos sólo un viaje de caza al año, y aunque me había jurado y perjurado, pensando que en la variedad está el gusto, que probaría otras mieles en otros continentes, volví­ a picar el anzuelo como un boquerón.

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XXI - Dos mallorquines en Sudáfrica

Este año cumplí el sueño de mi vida: Cazar en África. Desde pequeño soñé con este momento.  Las películas de Tarzán, las minas del rey Salomón o Hatari me transportaban a esos lugares lejanos y mágicos, los cuales recorría mentalmente en cacerías imaginarias. Este año nos decidimos y que mejor que un viaje compartido de padre e hijo. Después de consultar e informarnos en algunas agencias de safaris españolas, contactamos con Carlos Más Safaris y decidimos que sería nuestro agente. ¿Qué es lo que nos decidió? No lo sé, tal vez esa empatía que te produce la primera vez que hablas con él. Su manera de vivir por y para la caza. Tal vez lo sencillo que te lo pone todo cuando hablas con él.

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XXIII - Tras los duendes en Sudáfrica

Preparativos:

La experiencia vivida en un safari anterior, en el 2.007 en la provincia de Limpopo de Sudáfrica, en compañía de mi amigo Manu, resultó tan grata y memorable que a su término no pudimos evitar plantearnos el volver a ese continente especialmente mágico para los cazadores. La previsión era de esperar dos años y analizar si las circunstancias eran propicias para preparar otra nueva aventura. Llegado el momento mi compañero de fatigas decidió posponerlo otro año, lo que me deprimió un tanto, aunque seguí comentando en mis ambientes de caza los anhelos de ir a cazar fuera de España y si era al continente africano mejor.

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XXV - El primer safari de Pedro

Todo empezó con una comida en un conocido restaurante de Vinaroz, Castellón. Después de varios correos y alguna llamada telefónica consultando con Carlos algunas preguntas y dudas,  quedamos para comer. También me acompaño en la comida mi amigo Francisco. Era el mes de junio de 2009, y ya estaba decidido a hacer mi primer safari, aunque no fue hasta finales del mes de noviembre cuando finalmente confirmé el paquete de antílopes que quería y las fechas de mi viaje. Septiembre de 2010.

 A partir de entonces, realmente me invadieron y me quitaban el sueño decenas de preguntas y dudas que Carlos iba resolviéndome sin ningún tipo de problema. No podía creerme que iba a cazar en África, el sueño de cualquier cazador, el sueño de mi vida, y lo iba a cumplir con 27 años. Los meses, los días e incluso las horas pasaban lentamente y en mis pensamientos siempre tenía presente el viaje, mi viaje. Fueron pasando los días y así, acercándose el verano.

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