De cazador para cazadores

Tor, un paraje demasiado bello



Estimado y sufrido lector,

Hoy quiero llevarte a cazar a uno de los lugares más bonitos del mundo, tanto lo es, que ha marcado su historia de forma trágica, Tor un pueblo deshabitado del Pirineo de Lérida, enclavado entre La Vall Ferrera y Andorra, en el Parque natural del alto Pirineo.
Su estratégica situación, y la extrema belleza del entorno, ha provocado la pugna por el dominio de sus 2.300 Ha de masa forestal lindante con las pistas de esquí de Andorra, entre las dos familias que se disputan en los tribunales desde hace 23 años, la propiedad de la montaña comunal. Dicha pugna, ha dejado por el camino, tres asesinatos y un reguero de odios, envidias y amenazas.

Las disputas en Tor, comienzan en 1.896, cuando los 13 vecinos de la aldea, crean una sociedad de copropietarios, en los estatutos de dicha sociedad, acuerdan que será requisito indispensable para pertenecer a la misma, residir en el pueblo, ser cabeza de familia y tener casa abierta u otras propiedades. Las duras condiciones invernales y el aislamiento del mismo durante meses debido a la nieve, provocaron que los pocos habitantes fueran marchando a vivir, al menos durante los meses invernales a otros pueblos con mejores comunicaciones.

Se sabe que Tor fue una de las principales puertas de entrada a España de centenares de judíos que huían de la persecución nazi. Más tarde, y hasta quedarse deshabitado, la principal fuente de ingresos del pueblo, era el contrabando de tabaco y otros bienes de consumo desde Andorra, todavía hoy, puede verse a pocos kilómetros del pueblo, parcialmente hundida en el río, una tanqueta de nieve empleada para este menester, que se despeñó una noche desde la carretera, pero tan pronto quedó deshabitado y por lo tanto sus habitantes perdieron el derecho sobre la montaña, surgió el interés de la industria del esquí por instalar en dicha montaña una estación de esquí alpino.

Fue en 1.976, cuando llegó al pueblo un promotor inmobiliario, que consiguió arrancar a las familias un contrato de arrendamiento de la montaña, por 99 años a 200.000 pesetas anuales. Este agente inmobiliario quería construir una estación de esquí, varios hoteles, apartamentos y superficies comerciales. Aquella operación, realizada a espaldas de los otros copropietarios, provocó que la comunidad se dividiera en dos bandos, Uno partidario de la explotación turística de la montaña, y el otro que quería seguir explotando sus pastos y la madera de sus bosques. A partir de ese momento, la enemistad entre ambos se hizo cada vez más manifiesta, y las amenazas, broncas y peleas fueron diarias en el pueblo, adonde llegaron desconocidos para trabajar como guardaespaldas de los miembros de cada bando.

La crónica sangrienta de Tor se remonta al 3 de julio de 1980, cuando dos guardaespaldas de un vecino, mataron a tiros a Miguel Aguilar, de 25 años, y Pedro Liñán, de 20, dos leñadores contratados por otro vecino apodado “El Palanca”, verdadero objetivo de los matones. Los homicidas, el ex guardia civil Dionisio Rodríguez y Ramón Miró, fueron condenados a ocho años de prisión, aunque el Supremo les redujo la pena. El tribunal condenó al vecino que los contrató, como responsable civil subsidiario, a indemnizar a las familias de las víctimas con 10 millones de pesetas.

El Juzgado de Tremp, en febrero de 1995 otorgó la titularidad de la montaña al único vecino que quedaba en Tor, Josep Montané, apodado El Sansa, de 70 años. Montané no pudo disfrutar de la propiedad de la montaña porque seis meses después, el 19 de julio, fue asesinado en su casa. El cadáver, descubierto 11 días más tarde, tenía un cable enrollado en el cuello y la cara desfigurada.

Algo tiene de extraordinaria esta montaña, cuando ni las muertes ni las sentencias de los jueces han conseguido acabar con los enfrentamientos encarnizados y pasar página a una crónica luctuosa que se remonta a tiempos ancestrales. Si te fijas en las fotos que acompañan este reportaje, comprenderás que, ante tal belleza del paisaje, los promotores inmobiliarios sigan interesados en su montaña.

El principal aliciente de estas montañas, enclavadas en el Parc Natural del Alt Pirineu, para nosotros los cazadores, se debe en parte a que los andorranos, introdujeron muflones, que se han aclimatado perfectamente y junto a isards (sarrios), gamos y la única población de ciervos europeos autóctonos del estado español, constituyen una caza atractiva en un paraje que impacta por su belleza. En el parque, hay también especies tan emblemáticas como el oso, el quebrantahuesos y el urogallo.

Me voy a cazar en esta ocasión, un muflón y un rebeco. La base de operaciones, será como de costumbre el Hotel Saloria, donde el trato familiar y su magnífica cocina, hace que resulten unos días inolvidables. Guiarán la cacería, los guardas Nasi y Jordi, grandes profesionales, que se entregan a fondo, para que la cacería sea un éxito. Gracias amigos.

Esta vez me llevaré mi B14 del 7mmRM, siendo probablemente, el más barato de mis rifles, lo cierto, es que solo me da satisfacciones, cuando se lo presto a mis clientes, todos quedan encantados con él y pese a ser el rifle al que menos tiempo he dedicado, es muy preciso.



Usaré un nuevo visor, un DDoptics del que prometo hablarte en un próximo artículo, pero que de momento me está sorprendiendo muy agradablemente.

Lo tengo centrado con puntas Nosler Ballistic Tip de 140 grs y vainas también Nosler, que no necesitan ser recalibradas antes de su primera carga. Recargando, con 71,4 grs. de Vihtavuori N165, consigo 970 m/s en boca del arma y con muy buenos agrupamientos. No me cansaré de repetir que, si vas a usar esta u otra carga que leas en cualquier medio especializado, tengas extremado cuidado ante cualquier signo de sobre-presión, comiences con un 10% menos de carga y vayas incrementando esta poco a poco.

El muflón, es un animal bastante duro y en estas montañas, puede ser necesario dispararle lejos, por lo cual, un rifle con buena rasante y una punta que expande bastante, me parece una buena combinación para esta nueva aventura.

10/4/18
Cuando llego a Alins, llueve, pero Nasi tiene confianza pese a ello, en tener éxito mañana. Después de un surtido de embutidos artesanales y un buen entrecot del Pirineo, me voy a dormir, mañana hay que madrugar.



11/4/18
Amanece nevando y lleva haciéndolo durante horas, la montaña, el pueblo y mi coche, están cubiertos de nieve. Me recoge Nasi y nos dirigimos hacia Àreu, frente al pueblo, hay unos grandes prados en escala donde pastan pese a la copiosa nevada varios grupos de muflones y una familia de corzos. No vemos ningún muflón que nos guste, pero en la zona limpia de vegetación que hay bajo la línea de alta tensión, hay un par de machos que podrían cumplir nuestras expectativas, es pronto y podemos buscar alguno mejor.







Nos dirigimos hacia Tor, la nevada se incrementa y dificulta mucho la localización de los animales, vemos en el desvío hacia Norís, varias hembras de muflón con sus crías que bajan a la carretera a lamer la sal que se esparce en la misma, para evitar la formación de hielo. Subimos hasta Norís y hay hembras y machos jóvenes en las mismas paredes del pueblo (de un solo habitante), damos la vuelta y continuamos hacia Tor, la carretera de acceso, rodeada de un paisaje nevado, está especialmente bonita. Nasi descubre un grupo de muflones entre los que hay un macho realmente espectacular, intento apuntarlo con un buen apoyo, pero el animal ha llegado a viejo por listo y nos lo demuestra escabulléndose sin darme ocasión de disparo. Continuamos hacia Tor, pero pocos kilómetros más arriba, hay un gran árbol caído sobre la carretera, que nos impide el paso, regresamos a Alins y reponemos fuerzas con un almuerzo de cuchillo y tenedor, en el que no faltan los famosos embutidos.





Tras el almuerzo, Jordi se marcha para acudir a una reunión de trabajo y Nasi y yo regresamos a Àreu, allí hay un grupo de muflones en los prados, ninguno de ellos es un candidato, pero igualmente cruzamos el río y subimos hacia ellos, los muflones nos ven y salen huyendo, vemos correr también un buen macho que no habíamos visto y se une a ellos, tomo apoyo y siguiendo los consejos de Nasi que los observa con los prismáticos, me indica que es el primero por la izquierda, consigo localizarlo en el visor, está nevando y es en estas difíciles condiciones de luz, cuando aprecias la calidad de un visor como el DDoptics que hoy estreno, hay un macho detrás del que apunto, espero a que se separen y oprimo lentamente el disparador hasta que me sorprende el disparo, el trofeo, que está a 194 mts es alcanzado en el codillo y la bala lo atraviesa, son realmente duros, corre unos 20 mts cuesta abajo y cae quedando colocado “para foto”. Es un trofeo de 7 años realmente bonito y en el máximo de su desarrollo, pues tiene ya los cuernos bastante gastados. Le hacemos las correspondientes fotos y cuando Nasi termina de aviarlo, para de nevar y sale el sol.





Animados por el éxito y la mejora del tiempo, nos dirigimos desde Àreu y subiendo por el valle, hacia la cima del Pirineo, apenas hemos recorrido 5 kms, cuando Nasi descubre un isard en la ladera izquierda, se da cuenta inmediatamente de que se trata de una hembra muy vieja, me pregunta si la veo, pero no lo consigo, pone el catalejo y me la muestra, la veo, pero no soy capaz de localizarla con los prismáticos, Nasi toma mi rifle y la apunta, entonces la descubro, está a 232 mts, atravesada y comiendo, me apoyo y cuando Nasi me dice que puedo disparar porque él ya está mirando con el catalejo para observar el efecto del disparo, oprimo el disparador con confianza, tras el disparo, el animal continúa de pie y no se mueve, se ha quedado “amorcillada”, Nasi dice que no hace falta que dispare de nuevo, que está muerta, pero no me gusta que sufran los animales y con mucho cuidado de no alcanzarla en la cabeza, disparo de nuevo, cae muerta y subimos a por ella, aunque el tramo final más resbaladizo lo recorre Nasi solo. Cuando veo el trofeo, me doy cuenta de que es todavía más larga de lo que creía, es una hembra de 15 años muy delgada, que con toda seguridad no hubiera pasado la primavera que estamos iniciando. El primer disparo, la había atravesado a la altura del codillo un poco alto. Nueva sesión de fotos y completa recogida de muestras para control de conjuntivitis y pestivirus.





Hemos pasado toda la mañana sin conseguir disparar y este mediodía, en poco más de una hora, hemos conseguido dos buenos trofeos, así es la caza. Me siento muy satisfecho por haber cazado dos viejos animales, en compañía de mi amigo Nasi.
Nos reunimos con Jordi y disfrutamos de una comida en la que conversamos solo y exclusivamente de nuestra común afición, la caza en este maravilloso paraje del Parque Natural del Alto Pirineo.









Saludos y buena caza.
Carlos Mas

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