De cazador para cazadores

La Vall Ferrera




Sin duda uno de los lugares más bonitos del mundo







La Vall Ferrera, etimológicamente Valle del Hierro, es un valle que se halla en la provincia de Lérida, en el Pallars Sobirà (Pirineo catalán), entre el Valle de Cardós y Andorra. Está rodeado de montañas que se elevan entre los 1.900 y los 3.000 metros. Está bañado por los ríos Noguera de Vallferrera y su afluente Noguera de Tor. En el valle, se hallan enclavados siete pequeños pueblos de menos de 100 habitantes: Ainet de Besán, Alíns, Araós, Areu, Besán, Norís y Tor.

Encontramos en el valle iglesias prerrománicas y románicas, entre las que destacan la iglesia visigótica de San Francesc de Araós, la iglesia de Santa Maria de la Torre, las ermitas de San Quic de Alíns, la ermita prerrománica de San Lliser de Virós y Santes Creus de Buiro, la iglesia parroquial de San Julià de Ainet, la iglesia de Sant Piri de la forca, la iglesia parroquial de San pedro y la iglesia de San Clemente.

Muy curioso es también el antiguo palomar de Alíns que se usaba para mediante palomas mensajeras, comunicarse con Barcelona.




El hierro, es el origen y ha marcado la historia del valle durante casi 2.000 años. Las fraguas, fueron las construcciones más importantes y dieron vida y auge al valle hasta finales del siglo XIX, produciendo un gran desarrollo la industria metalúrgica, gracias a la mina de hierro que se encuentra cerca de Alíns. Cinco fraguas hubieron situadas en los municipios de Areu, Alíns y Araós.

Además de la caza y la pesca (esta sin muerte), en el valle podemos practicar el esquí nórdico en la estación de Virós-Vallferrera. La estación parte del refugio Gall Fer (urogallo), a 1700 metros de altitud y recorre el bosque de Virós, enclavado dentro del Parque natural Alto pirineo hasta la zona de las Bordas de Virós.

Muy interesante es el senderismo, pues por el valle pasa El camí dels bons homes (El camino de los buenos hombres o cátaros), que es el que hacían predicando estos “indignados” medievales que enfrentados al poder de la iglesia romana, rechazaban el materialismo, la guerra y los valores feudales.

Flora, pese a que las fraguas consumieron gran cantidad de árboles, podemos encontrar una buena cantidad de pino rojo, abedul, haya, roble, chopo, encina, pino negro y abeto.

Fauna, además de los emblemáticos oso y urogallo, los más interesantes para nosotros, son el gran ciervo europeo (que entró en el valle desde Francia), sarrio, muflón, gamo, jabalí y corzo.

El corzo, es precisamente el trofeo que me llevó a conocer tan bello lugar. Conseguí un precinto de corzo no trofeo con el aliciente de cazarlo con mis amigos Nasi y Tonet, agentes rurales del Pallars Sobirà.

Días antes, preparé cartuchos del 7x64 con puntas Hornady SST de 140 grs, un poco duras (la Nosler Ballistic Tip, por ser más blanda, es más adecuada) para este gran encajador, al que hay que hacer mucho daño para que caiga sobre su huella, pero que hacen el trabajo. Como podéis ver en la diana que os muestro, mi Bergara BX11 agrupa con esta punta a 100 mts en un círculo del tamaño de una moneda de 2 cm.




El 13 de abril, me reuní por la tarde en Alíns con mis amigos Iñaki y Ander, responsables de atención al cliente de Bergara Rifles, a los que había invitado a acompañarme. Nos alojamos en el Hotel Saloria, donde se come bien y muy abundante, sorprendentemente barato y de trato muy familiar. Pedimos que nos sirvan la cena (menú de tres platos) en el bar para ver el partido de champions y en la sobremesa nos sirven un licor típico de la zona llamado ratafía, elaborado a partir de la maceración de nueces verdes y cuarenta hierbas distintas. El licor, ligeramente dulce, entra demasiado bien y no aparenta los alc. 29% vol. que esconde. Nos dirigimos a nuestras habitaciones pasadas las 12 de la noche bastante “afectados” por el licor.









El 14 de abril, a las 4 de la madrugada, me despierto con la impresión de haberme bebido hasta el agua de lavar los vasos. No consigo volverme a dormir y a las 7, nos recogen los guardas en el mismo hotel para iniciar la cacería. Como conocen las querencias perféctamente, nos dirigimos por la orilla del río a unos prados situados a poco más de un kilómetro de Alíns. Allí vemos tres corzos, dos hembras y un macho que se adapta a la categoría de no trofeo. El animal está a 235 mts, tomo puntería y me cuesta estabilizar el apoyo, confiado en mi experiencia, disparo por dos veces y fallo. El cachondeo de mis amigos es lo que procede y yo, no tengo más remedio que agachar las orejas y acordarme de la maldita ratafía.

Subimos hasta Areu y vamos viendo sarrios y corzos, pero todos los corzos son demasiado buenos o tienen futuro. En las afueras de Areu, hay un par de vacas que han parido al aire libre y los buitres se posan en buen número en los árboles del alrededor. Los guardas, llaman por teléfono al propietario para que vaya a recogerlas antes de que las ataquen, pues ya han matado varias en la zona.




Volvemos hacia Alíns y nos dirigimos por la carretera que sube hacia el bosque de Virós. Vemos un corzo que no nos da tiempo de apuntarlo, pero a la bajada descubrimos una pareja cuyo macho da la talla. Le disparo rápidamente a unos 80 mts y cae muerto sobre su huella. La SST ha hecho bien su trabajo, observad el impacto de entrada y el agujero de salida.






Nos hacemos fotos con el corzo, pero el cachondeo del primer fallo continúa, cosas de la amistad!!!




Visitamos Norís, pueblo de tan solo un habitante enclavado en la cabecera del valle en la frontera con Andorra. En los pastizales que rodean el pueblo y a distancia de tiro desde el mismo, podemos contar más de 100 muflones en diferentes rebaños.




Almorzamos-comemos a base de butifarra seca, longaniza y cordero a la brasa.

A continuación visitamos el museo del hierro en “Casa Sintet”, descendientes de la última farga (forja) que funcionó en el valle hasta 1.880. La visita guiada por Jordina, es interesantísima. Te muestra el mineral, el proceso de elaboración, los lingotes ya acabados y los utensilios (más de 300) que a mano, se producían con el hierro en la zona. Hay detalles muy interesantes, como que pagaban a los trabajadores en lingotes de hierro o que transportaban los lingotes hacia los centros de consumo, en balsas por el río. También diferentes documentos de la época incluido el libro que desde un extremo es el de entradas (en francés) y desde el otro, el de salidas (en catalán)










Si podéis, dedicad un fin de semana a visitar La Vall Ferrera, os sorprenderá el silencio roto solo por el murmullo del río, la belleza del entorno, que os alojen por menos de la mitad de lo que estáis acostumbrados a pagar por una noche de hotel u os den un menú de tres platos por lo que pagáis habitualmente por un desayuno.


Carlos Mas
Abril 2.016

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