De cazador para cazadores

XII - Estrenando África en el Kalahari

Siempre he sido aficionado a la caza, tanto menor como mayor aunque la primera relegada desde hace unos años por el descenso tan acusado, especialmente de la perdiz.

Después de haber cazado la mayor parte de la fauna española en sus diversas modalidades especialmente el jabalí en batida y el corzo a rececho tenía interés por realizar un primer safari en África especialmente de antílopes sin pretender que la calidad de los trofeos a conseguir fuera ninguna excepción.

Inicié las primeras gestiones con diversas organizaciones de caza hacia el mes de Abril donde recibí las primeras ofertas algunas muy interesantes. Mi idea en un principio era ir a la zona del limpopo en Sudáfrica quizás por el tema de los facos, sin embargo mi buen amigo Enrique Carasa me comentó que un amigo suyo,

Juan Ramón acababa de llegar de Namibia de un safari de este tipo en la zona de Gobabis, fue éste quien me facilitó toda la información al respecto. Quedé convencido y me puse en contacto con Carlos Mas optando en principio por un paquete de tres animales: kudu, orix y hartebeest, dejando la opción de otros abates según se fuera desarrollando la cacería.

Dicen que la calidad esta reñida con los precios y también de la suerte de los principiantes. Bueno, pues en mi caso ni lo uno ni lo otro. Si cuentas con la profesionalidad de Carlos Mas como organizador, los profesionales que me acompañaron, Errol y Jannie, los pisteros Stefacens y Benjamín, sin olvidar el trato exquisito de Melany, su marido y el resto de los miembros de la familia el éxito esta servido.

Concreté la salida para el 30 de julio, Vitoria-Madrid-Londres-Windhoek. Los vuelos, equipajes y armas sin incidentes a la ida. A la vuelta un pequeño problema en Londres de transito del arma y perdida del maletín de munición (vacío) que posteriormente apareció.

Como arma llevé un rifle de cerrojo calibre 300 RM con visor hasta 6 aumentos que me aconsejaron por las distancias largas a que debía tirar y munición de 180 grs.

Aunque en un principio estaba previsto cazar en la zona de gobabis a 75 Km. de la Frontera con Bostwana después Carlos Mas decidió que cazaría en el Gras hunting Ranch a unos 235 Km. al sur de Windhoek

Acompañado de mis hijos Fernando y Arantxa llegamos a Namibia a las 8 de la mañana. Errol nos estaba esperando e inmediatamente salimos para el rancho no sin antes pasar por la taxidermia (impresionante por la cantidad y calidad de trofeos) que visitaríamos al finalizar el safari y donde trabajan 60 personas. Me sorprendió ver el trofeo de un corzo español.

Llegamos al rancho al mediodía. Un edificio colonial alemán con unas instalaciones preciosas, muy confortables y naturalmente dispuestas con la correspondiente barbacoa donde degustaríamos todo tipo de carne de caza, buenísima regada con un excelente vino sudafricano.

Comer, cambiarnos de ropa y a probar el rifle. Tres tiros a 100 y 200 mts. A punto

Salimos a cazar en un pic-up Toyota a toda prueba. El chofer un pistero, arriba otro pistero, Errol y yo. El terreno semidesértico, hierba seca, algunos arbustos espinosos y el poco arbolado se da sobre todo en las márgenes de los cauces secos, barrancos suaves y ondulaciones que a veces me recordaba los páramos de Burgos. La finca, de unas 37.500 hectáreas  y que lleva mas de tres días recorrerla la cruza el Fish River,          que cuenta en esta época con escasos puntos de agua remansados.

También disponen de algunos pozos donde sacan el agua con bombas movidas por energía eólica o por paneles solares que sirven para dar de beber a los animales. Como anécdota diré que una mañana errol y yo pescamos en uno de los remansos del rió un pez “gato” cada uno, escapándoseme otros cuatro, uno de ellos después de 10 minutos que no podía con él me rompió el sedal llevándose la cucharilla. Errol calculó que tendría un metro de longitud y varios kg. de peso.

La visibilidad es total, comenzando a ver varios Springbuck  que a mas de 800 mts corrían como diablos al ver el vehiculo. Me dio la sensación de que aquello se ponía difícil.

Carlos ya me advirtió que los tiros se hacían a larga distancia. Por otra parte me alegré de ver caza totalmente salvaje que no tenia nada que ver con otro tipo de informaciones leídas en algunas revistas. Vimos blesbuck, orix, hartebeest y otros animales todos ellos muy lejos. Al final seguimos a un grupo de cinco orix de los que pude abatir uno con buen trofeo a criterio del profesional cuando estaba ya oscureciendo. Dio 222,50 puntos.

Regresamos al rancho, cenamos a las siete, ya de noche y para las diez nos acostamos.




 

Diana a las 6 de la mañana todos los días. Desayuno abundante y a las 7 al monte.

Itinerario similar al día anterior. Esta vez me acompañaron mis hijos. Amaneció como todos los días soleado, sin una nube pero frío. Es necesario forro polar y guantes.

Luego al medio día hay una temperatura agradable de unos 23 grados. Vimos bastante caza muy repartida sola o en grupos de hasta 20 unidades pero no de forma continua.

Observamos un ñu negro bastante bueno al que perseguimos más de una hora por medio del monte pero al final lo perdimos. Nos entretuvimos tirando a dos chacales que me recordaban a nuestros raposos. Después vimos un grupo de unos diez ñus azules destacando uno muy grande pudiéndonos acercar a unos 200 mts. Estuvimos mas de 15 minutos observándoles pero se encontraba protegido por el resto de la manada

En un momento que se movieron me dejaron un hueco de 1 m. donde  me dio el cuello y parte delantera. No me lo pensé más y disparé cayendo en el acto. Puntos 210,50 Comer unos bocadillos al pie del Toyota y a seguir cazando. Por la tarde, entre otros vimos un grupo de Hartebeest que se divisaban en el horizonte encima de una colina. Aunque estaban a larga distancia errol y el pistero llegaron a la conclusión de que había un buen trofeo. Nueva persecución de mas de 20 minutos, se pararon un momento indicándome el profesional al que debía tirar. A una distancia de más de 300 mts desde donde a mí me parecían todos iguales, disparé y acusó el tiro en una pata. Nueva persecución, se hizo de noche y lo perdimos.




 
 

A la mañana siguiente cambiamos de zona, fuimos a una muy bonita con más vegetación y arbolado pero con grandes claros. Como no se inglés y en esta ocasión mis hijos que se defienden en este idioma no me acompañaron, no pude saber si íbamos a por el animal herido pero allí salio corriendo a 2 o 3 km. del tiro del día anterior, se apreciaba la herida del disparo. Lo perseguimos y a unos 80 metros lo rematé. Puntos 165,50

Seguimos cazando, tiramos a otro chacal, logre abatir un blesbuck que también herí en una pata y logré rematar a los 15 minutos. Puntos 105. Vimos algunas jirafas y pude cazar un springbuck que Errol consideró pequeño, aunque a mi me pareció precioso y tuvo la deferencia de regalármelo.

Cena, barbacoa, brindis, charla con toda la familia y Brigit, profesora de niños de una ONG, otra copa y a dormir.

 



 


Por la mañana pude abatir otro springbuck puntos 107 (el anterior 104) y un facochero de un grupo que salió de 4 animales. Les tiré a la carrera a unos 150 mts. Apunté al primero que parecía mas grande y maté el segundo de la fila. Nuevo regalo de Errol. Comimos en el rancho y salimos por la tarde. Esta vez fuimos a por un kudu que parece habían localizado. Vimos algunas hembras y machos pequeños. Por fin, en un barranco de un río seco localizamos un macho muy bonito con algunas hembras, bajamos del Toyota y los recechamos. El pistero que iba delante se paró y nos hizo señas que nos agacháramos. Vimos como comenzaron a subir una ladera, a unos 200 mts. se pararon un momento. Me apoyé en el hombro de un pistero y disparé acertándole un poco bajo, a unos 100 mts se sentó y de un nuevo disparo lo rematé.

Un animal muy bonito con 286 puntos
 



 


Como solo me faltaban por cazar, una cebra, eland, impala y dos facos y todavía teníamos tiempo, decidimos hacer una excursión de un día a las dunas rojas del desierto de Namib. Como distaban más de 600 Km. del rancho, fletamos una avioneta para tres pasajeros. En una hora llegamos a la zona de Sossusvlei y ya por la tarde hicimos un recorrido de dos horas en motos de 4 ruedas viendo una puesta de sol impresionante. Cenamos en el complejo turístico al aire libre calentados por báculos de gas donde se estaba muy confortable. La comida y alojamiento tipo chalecitos no tenían que envidiar a un buen hotel de cinco estrellas. A la mañana siguiente excursión a las dunas junto con otros turistas todos extranjeros. En el recorrido vimos algunas avestruces y un chacal. Caminamos por las dunas con un paisaje extraordinario y desayunamos en una especie de oasis en medio del desierto. Como anécdota diré que en una de las paradas que hicimos estaban rodando una película donde aparecía una modelo o actriz con vestido blanco bellísima caminando sola por el desierto. Al medio día volvimos al complejo y regreso al rancho.

 A la mañana siguiente cambiamos de zona. A unos 20 km. del rancho vimos un grupo de 6 cebras que no se dejaban arrimar a menos de 500 mts. Las seguimos mas de una hora mientras nos sobrevolaba el ultraligero de jannie que tuvo la gentileza de dar una vuelta a mis hijos.  Faldeando una ladera una de ellas paró a unos 400 mts, Errol me dijo que tirara y le lancé los 180 gr. Del 300. Acusó el tiro y bajó la pendiente refugiándose en unos arbustos. Fuimos directamente a por ella y se levantó a unos 150 metros donde fue abatida. Vuelta al rancho y por la tarde a facos.

En un extremo de la finca tienen una siembra de alfalfa, la única del cazadero de unos 800 por 1000 mts apostándonos en el centro de la misma y cercada por alambrada. Entraron 25 facos en distintos grupos, todos ellos por los linderos pero ninguno destacable. Al anochecer nos retiramos.

 

De eland e impala no dispone esta finca y aunque había que desplazarse unas horas a la zona del kalahari decidieron que los cazaríamos en una finca limítrofe a unos 30 km. del rancho, como así hicimos.

Vimos algunos impalas, kudus, facos y un puercoespín precioso, así como caza menor, liebres con orejas rojas, tórtolas, palomas y unas aves grandísimas, así como  otras de plumajes exóticos. Por fin divisamos un impala al que disparé en tres ocasiones y se fue herido en un brazuelo. Al principio dejo algunos huesos pero luego ni rastro de sangre. Era una zona de matorral a ambas márgenes de un río seco, lo pisteamos más de tres horas perdiendo el rastro algunas veces y volviendo a retomarlo en otras. El cauce del río era como de grava gris donde las pisadas así como fuera del mismo en la arena y piedras entremezcladas con cientos de pisadas por todos lados a mi me parecían todas iguales de tal forma que le comenté al profesional que por mi lo podíamos dejar. Aquí se ve la profesionalidad. Por fin los pisteros señalaron que el animal había escapado por una determinada zona con lo cual en un momento tuve mis dudas sobre la eficacia del seguimiento por la dificultad del terreno y por eso pido disculpas por mi ignorancia a estos grandes expertos.

Pues bien, cogimos el todo terreno y nos desplazamos hacia donde sugirieron los Pisteros. A los 10 minutos de un matorral saltó el impala herido que rematé a unos 40 mts. Puntos 152,50. Gracias

Cambiamos nuevamente de zona pasando por la pista de aterrizaje de la avioneta en que nos habíamos desplazado anteriormente. Esta era de tierra sin edificación alguna y rodeada de alambrada electrificada mediante paneles solares. A unos dos Km. divisamos algunos eland y kudus no muy grandes. Por fin dimos con un grupo de seis machos destacando uno por su grosor de trofeo más que por su longitud de cuerna. Los perseguimos mientras salían corriendo otros animales. Por fin a unos 200 mts y mientras cambiaban de posición se pararon un momento indicándome Errol a cual debía tirar. Disparé y lo alcancé. Siguieron corriendo y le tire otros dos tiros. Perseguimos al grupo y a unos 200 mts. lo vimos abatido en el suelo. Tenia dos tiros en el codillo y otro algo mas bajo. Estos animales tienen una resistencia increíble.

Puntos 230,50
 



 

Ultimo día de caza

Por la mañana aprovechamos para ir de pesca, como ya he citado al principio y por la tarde a la espera de facos en la alfalfa. Nada mas llegar había mas de una docena comiendo que se espantaron. Nos colocamos controlando las cuatro direcciones por donde podían salir. A los 30 minutos empezaron a entrar por diversos sitios pero ninguno era destacable según Errol. Por fin vimos como iniciaba la entrada uno que destacaba por sus colmillos que brillaban al sol. Inmediatamente Errol me señaló que disparase y así lo hice cayendo fulminado de un tiro en el cuello.

Distancia según errol 350 mts. Como todavía quedaba luz me propuso intentar cazar otro a lo cual accedí encantado. Nuevamente volvieron a entrar y fallé a uno.

Lo intente con un tercero que recibió un tiro de tripa. Saltamos la alambrada y lo pisteamos, dejaba mucho rastro, lo vimos en dos ocasiones y al final Errol lo remató cuando estaba agazapado entre la maleza.
 



 


El día 7 de agosto visita a la taxidermia y a la capital Windhoek,  por la tarde regreso.

Gracias a Errol, Danny pisteros Stefacens y Benjamín, a Melany cocinera excelente

Y a toda su familia, por el trato y amabilidad que en todo momento nos han prestado

Sin olvidar a mi amigo y cazador Pepe Aznar que como gran profesional de la fotografía de estudio me ha preparado un álbum artístico donde ha sabido plasmar un recuerdo imborrable.

Un consejo: no se lo pierdan y lleven balas, me sobró una.

Vitoria, 23 de agosto 2007.

José Ramón Urtaran

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