De cazador para cazadores

XIV - Namibia tierra de Kudus, tierra de trackers

Mi compadre, Luís Mª Pérez Espiga y un servidor, hemos decidido realizar un safari en Namibia, organizado por CARLOS MAS SAFARIS (Carlos, gracias por tú paciencia).

Luís intentaría dar caza a un guepardo durante los diez días contratados, pues es el único felino que le queda, de todos los que se permiten cazar; yo me dedicaría a los antílopes y, de estos es el gran Kudu el que más me interesa, por la belleza del animal y, por todo el mito que le rodea. Para Hemingway fue una obsesión. Para mí, en esta cacería, ha sido el animal maldito por diversas causas que se dieron en esta cacería (mala suerte, prisas en el disparo, fallos, etc), que ya iré relatando en este artículo. 

Todo comenzó el día 1 de Abril de 2008 cuando partimos desde Bilbao, mi compadre y yo vía Frankfurt, para llegar a Windhoek (NAMIBIA). El día 2 de Abril a las 08:40 h de la mañana. Pasamos los trámites del pasaporte rápidamente. Fuera nos estaba esperando un miembro de la organización; un muchacho joven, rubio, de ojos azules, de profesión veterinario llamado KALLIE NEL (Kale), cuñado de JAPIE ENGELBRECHT, jefe de toda la organización. Este muchacho iba a ser mi cazador profesional  durante los 10 días de safari. Sólo tengo palabras de agradecimiento para él y para toda su familia, por el trato tan exquisito que hemos recibido mi compadre y yo. 

Nos traslada  en su todo terrero, primero hacia la ciudad de GOBABIS y luego a las instalaciones de NEUHOF Safaris, donde somos presentados. Al primero que conocemos es a CARLOS MAS (quien nos comentan que días antes había cazado un leopardo) y a JAPIE Y LIZA ENGELBRECHT, quienes dirigen la compañía de safaris. Días más tarde conocíamos a los suegros de JAPIE y a su cuñada (una mujer bellísima) y, a los trackers que me asignan, llamados JOHN y LEON, los cuáles pertenecen a la raza Damara, mi compadre cazará el guepardo con Japie. Después de las presentaciones y de tomar algún bocado, vamos a realizar la prueba de los rifles.

Durante el viaje en avión, como no he podido conciliar el sueño, le digo a mi compadre que pruebe mi rifle pues no tengo la cabeza para ruidos. La prueba es perfecta. Para esta cacería he traído un rifle de la marca MAUSER 66, calibre 300 Winchester Magnum con munición  Winchester de 180 grains power-point ya que, en una conversación telefónica que mantuve con el redactor de la revista Trofeo-Caza; JUAN FRANCISCO PARIS, éste, al saber que iba a realizar un safari en Namibia, me recomendó puntas de bala más duras, pues los grandes antílopes africanos tienen mucha resistencia a los disparos. He de comentarles que la munición  de 180 grains prower-point de Winchester cumplió a la perfección su cometido.

Estuve en todas las autopsias de todos los animales que cacé, donde los pelaban y descuartizaban para ver cómo se comportaba la munición. El daño que produce este calibre en el interior de un antílope de más de 200 kilos es muy grande. El rifle Mauser 66 durante la cacería fue una perita en dulce, un gran arma pero, comencemos el relato de la cacería.

·         Día 02-04-08

Comenzamos a cazar por la tarde, voy en el todo terreno acompañado por Carlos Mas, que hará de traductor y de consejero; Kale mi profesional y los dos trackers, John y Leon. Vamos en busca del Ñu Negro. Vemos varias manadas pero nos localizan ellos antes y emprenden la huída. A eso de las 4 de la tarde, Kale (mi profesional) localiza a dos buenos machos en una gran manada, paramos el todo terreno y comenzamos el rececho. Nos lleva casi dos horas el ponernos a tiro de los animales pues están bastante recelosos. John (el tracker) es el que está llevando la iniciativa, nos mete en medio de la manada pero los machos se esconden entre la vegetación. Estamos todos tumbados pues los tenemos muy cerca. Por primera vez escucho el mugido característico de esta especie. Tenemos el aire bien. Hay algunas hembras que pasan cerca de nosotros. El tiempo transcurre deprisa y se está echando la noche. La cosa empieza a ponerse difícil y complicada, pues no vemos a ninguno de los machos. En un momento dado, John localiza por la izquierda a uno de ellos. De repente, uno de ellos da un resoplido y emprenden la huída. A unos metros se quedan parados mirando hacia la zona donde estamos escondidos. El macho que va en ese grupo está tapado por las hembras y no le puedo tirar. Por la derecha aparece el resto de la manada con el otro macho, que se queda mirándonos a unos 60 metros. Sólo le veo la cabeza y parte del pecho, meto la cruz de la mira telescópica en el pecho del macho, toco el gatillo al pelo y el animal cae seco. El disparo le ha destrozado el corazón (como vería luego en la sala de despiece). Carlos me dice que es un animal muy bueno, tiene una excelente cornamenta, con un buen bos. Ha sido mi primera pieza en África. Cargamos al animal en el todo terrero y vamos para el campamento para dejar el animal en la sala de despiece, cenar un poco y a la cama, pues estoy bastante cansado.

Resultado: 1 Ñu negro.

·         Día 03-04-08

Empezamos la mañana carrileando por la finca de Neuhof, vemos bastante caza. Encontramos una manada de Red Hartebeest, descendemos del vehículo y comenzamos el rececho desde una considerable distancia, vemos que están recelosos. En un momento dado pegan la espantada. Los dejamos tranquilos y seguimos carrileando, vemos un Duiker y un Steenbock salir corriendo, como la hierba se encuentra muy alta, por ahora es imposible tenerlos a tiro. Entramos en una zona muy espesa de matorral (bush) de la finca. El tracker pronuncia la palabra  big Kudu, paramos el coche y comenzamos a seguir las huellas del Kudu para ver si podemos tenerle a tiro, pero un grupo de hembras de Kudu nos delatan y salen corriendo, desistimos y nos volvemos para el coche, se nos ha ido la mañana, el calor aprieta, son las 11 del mañana, nos volvemos para el campamento a comer y echar un poco la siesta.

Por la tarde  vamos en busca de la cebra de Burchel, les entramos a dos manadas, pero ambas son de hembras, me comentan lo resistentes que son a los disparos, seguimos la macha, encontrando otra manada, Kale me señala cuál es el macho, pero éste se encuentra un poco tapado por el matorral, otra cebra se interpone, esperamos un poco, estoy mirando al macho a través de la mira, le comento a Carlos Mas que veo parte de la paleta de la cebra, a lo que me dice: “tírale”, le suelto un balazo, la cebra hace un extraño. Creo que le he pegado, los trackers cogen la huella, las seguimos unos 100 metros y, encontramos al macho, parece que le cuesta respirar y que está echando sangre por la nariz, nos ve y pega la espantada, vamos hacia el lugar donde estaba, los trackers enseguida encuentran sangre, no es mucha, seguimos las huellas unos 2 kilómetros, en este trayecto encontramos  sólo dos ó tres gotas de sangre nada más, no hay mejor sabueso que un tracker. En un momento dado, John (el tracker) que es el que lleva la iniciativa del rastreo, nos indica que la cebra empieza a arrastrar la mano delantera derecha. Al final la encontramos tumbada, sólo se le ve la cabeza, estamos a unos 100 metros de ella. Meto en la recámara del rifle un proyectil de 220 grains. El tracker y yo nos vamos acercando poco a poco, la cebra en cuanto nos ve se levanta, le suelto un balazo en pleno pecho que la deja patas arriba. Es grandísima de cuerpo, con una piel preciosa, nos hacemos unas cuantas fotos todo el grupo, la dejamos en el sitio. Hablamos por radio con el campamento, ellos vendrán a buscarla. Nosotros continuaremos cazando.

Antes de que se eche la noche, encontramos una manada de Oryx, éstos empiezan a estar pendientes de nosotros, por lo que antes de que anochezca los dejamos en la zona para el día siguiente. Nos vamos para el campamento.

Resultado: 1 Cebra de Burchel.

·         Día 04-04-08

Desayunamos todos juntos como todos los días. Mi compadre y yo intercambiamos las experiencias que estamos teniendo en este comienzo de safari. Yo le cuento que los animales están bastante recelosos y que la hierba está muy alta, lo que es un problema para localizar a los Duiker y los Steenbock. Él me comenta que han localizado huellas de guepardo, han visto varias en distintas zonas de la concesión, piensa que la caza va a ser complicada, como buscar una aguja en un pajar, nos despedimos y nos deseamos suerte. Esta mañana intentaré la caza del Oryx. Nos dirigimos hacia la zona donde les dejamos la tarde anterior y enseguida los encontramos. Ponemos pie a tierra, veo que Carlos Mas y Kale desenfundan los rifles también, le tiene un gran respeto a este antílope; suele dar buenos sustos con sus largos cuernos. John y Leon (los trackers) dirigen el rececho, nos ponemos a unos 80 metros del grupo de Oryx, ponen el trípode y me dicen al segundo de la derecha, monto el pelo del rifle, meto el pecho del Oryx en la mira y disparo, veo que cae seco, con el revuelo de la manada al disparo, el resto del grupo de caza no se ha dado cuenta que el animal ha caído seco. John dice que mejor fumar un cigarro y esperar un poco, una vez terminado el pitillo, nos dirigimos hacia donde estaba el animal, está muerto. Es un animal precioso con una cuerna en forma de V, nos hacemos unas fotos con él, lo cargamos en el todo terreno y seguimos cazando.

Cuando menos lo esperamos salta la liebre, es un Steenbock, le suelto el primer disparo sin poder apoyar el arma, el animal pega un salto, como si lo hubiera enganchado, pero sigue su carrera hacia lo más frondoso del bush, con el coche en movimiento encrucetar a un antílope tan pequeño es muy difícil. Acabamos la mañana con este lance y nos vamos para el campamento.

Por la tarde nos dirigimos a  otra concesión. Se llama POORTJE. Me dicen que hay bastantes Kudus, aunque han encontrado bastantes de éstos muertos por alguna epidemia. Un hispánico que ha cazado el año anterior en esta concesión, la ha bautizado con el nombre de Kudolandia. Esta concesión está en dirección hacia la frontera con Botswana.

Nada más llegar a la concesión vemos un Facocero de gran tamaño que no lo puedo tirar pues se esconde entre la maleza. Más tarde aparecen otro dos más a unos 140 metros en el carril por el que transitamos, no tienen grandes colmillos, a mí me entran las ganas de apretar el gatillo, en un momento dado se esconden en la maleza, esperamos un poco y uno de ellos asoma la cabeza, intento el disparo y lo fallo, acertarle hubiera sido una lotería, proseguimos y encontramos una manada de Springbuck, pero sólo hay hembras y algún macho joven, vemos también hembras  de Kudu con algún macho pequeño y un gran macho, pero sólo tiene un cuerno.

Casi al anochecer vemos una manada de hembras de Kudu con un buen macho. Este se para dentro del matorral, sólo le veo la cabeza y parte del cuello. Digo que le voy a disparar, al enfocar la mira hacia el Kudu, éste quiere averiguar lo que somos y levanta un poco el cuello, fijo la mira telescópica en éste y toco el pelo, pues lo tengo ya montado. El Kudu se desploma. Me felicitan todos y nos damos la mano.

Los trackers se dirigen hacia el Kudu y, en un momento dado, empiezan a chillar, al fijarnos, vemos que el Kudu se ha levantado y se escapa. No le puedo soltar un segundo disparo porque me lo impide la maleza. La noche se echa sobre nosotros. Mañana intentaremos dar el él.

Resultado: 1 Orix

·         Día 05-04-08

Hoy es mi cumpleaños y a las 06:30 de la mañana comenzamos a seguir el rastro de sangre que dejó el Kudu, vamos Carlos Mas, Kale y los dos trackers, es mi regalo de cumpleaños, rastrear el Kudu que no deja grandes muestras de sangre, pero los trackers siguen bien la pisada y las pequeñas gotas. En un momento dado John, el tracker, nos cuenta según va viendo la pisada que el Kudu va dando pasos cortos, esto hace renacer la esperanza de que lo podemos encontrar, al ir caminando por una zona llana y de hierba alta, empezamos a escuchar una especie de gruñidos, veo a Kale que se echa el rifle al hombro y a los dos trackers salir corriendo, yo observo que algo se mueve por la hierba, levanto el rifle también por si acaso, yo no se lo que es, le pregunto a Kale que qué es lo que pasa pero no me contesta, poco a poco nos vamos alejando de la zona de los gruñidos, hasta que cesan, Kale me mira sonriendo y me dice: “guepardo con crías”, ha estado emocionante la cosa, son las 09:00 de la mañana, el Kudu no deja ya rastro de sangre. John, el tracker, dice que va hacia la montaña y que su pisada se ha mezclado con la de otros Kudus, que es difícil seguirle ya, me quedo depre. Repaso mentalmente el disparo del día anterior mil veces  y recuerdo cómo el Kudu cae como un saco, es posible que la bala haya producido un calentón de agujas. Regresamos hacia el todo terreno y para el campamento, ya en el campamento y, antes de comer, le digo a Japie que intentaré cazar otro Kudu. Descansamos un poco y a la tarde regresamos a Poortje. Mi compadre me aconseja que no me deprima, que África da muchas oportunidades. Empezamos el carrileo con el Toyota, vemos un Springbuck a más de 150 metros, está detrás de una mata, sólo le veo parte de su cuerpo a través de la mira telescópica, tengo el rifle bien sujeto, le digo a Carlos Mas que quiero intentar el disparo, me confirma que sí. Disparo y lo dejo fulminado, me dicen que es un trofeo excelente. La salida de la bala es terrorífica en el cuerpo del animal, sesión de fotos.

Proseguimos la marcha y vemos un grupo de Facos, bajo del todo terrero con John (el tracker) e iniciamos el rececho. Este pone el trípode, empiezo a apuntar al que me dice: “al de la derecha”. Lo encruceto y lo dejo seco. Parece ser que no he perdido moral, pues esta tarde, de dos disparos, dos animales. Nos acercamos al Faco y vemos que la bala se ha llevado parte de uno de los colmillos, mala suerte. Zigor el taxidermista de Bilbao se encargará de recomponerlo, empezamos a sacar fotos del bicho, cuando llegan mi compradre con Japie, éste ve el Springbuck y me dice que es excelente, 15 pulgadas. Nos despedimos los 2 grupos, nosotros vamos a realizar una espera en las últimas horas de la tarde, pero no vemos nada. Regresamos al campamento. En la cena me sorprenden con una tarta, no lo esperaba, mi compadre hace de niño cantor de Viena y el resto de los comensales le acompaña con el cumpleaños feliz. Este momento me hace olvidar la pérdida del Kudu, me acuerdo de mi madre que está sola en Bilbao. Agradezco mucho el detalle que tienen conmigo toda la familia.

Resultado: 1 Springbuck y 1 Facochero.



·         Día 06-04-08

Cazamos en Neuhof. Intentaremos dar caza al escurridizo steenbock y a uno de los antílopes más duros de África, el Red Hartebeest.  De los primeros, vemos un par de machos, pero es imposible, son muy escurridizos, entre la hierba que está muy alta y el matorral frondoso, es complicada la caza de este pequeño antílope. Vemos esta mañana varias manadas del antílope más grande de África, el Eland. Según va pasando la mañana, se decide ir a una zona más alejada de la concesión (que no la hemos tocada todavía). Cuando estamos llegando, vemos un Kudu macho, pero Kale me dice que le quedan un par de años para que sea un buen trofeo. Proseguimos nuestra andadura, cuando encontramos un excelente macho de Red Hartebeest, este nos localiza y pega una breve carrera, le encontramos medio tapado por la maleza, me ponen el trípode, apoyo el rifle y disparo, el animal acusa el tiro, el tracker me confirma que le he acertado. Encontramos unas gotas de sangre y a unos 50 metros, lo encontramos muerto, con un disparo en pleno pecho, es un animal excelente, con una cornamenta masiva. Un buen macho de esta especie. Regresamos con él hacia el campamento. Por la tarde vamos a la concesión de Poortje para ver si encontramos un buen Kudu. Nos encontramos en un pequeño valle, con pequeñas colinas de matorral frondoso. El hábitat ideal del Kudu, enseguida encontramos un macho, pero me dicen que anda sobre las 48 pulgadas. En esta zona tienen localizado un ejemplar mayor, que es el que andamos buscando. Proseguimos nuestra andadura cuando entramos en otro valle, que tiene mejor pinta, para encontrar un buen Kudu. Enseguida lo vemos. Está en medio del carril por el que vamos circulando. Está a unos 500 metros. Vemos cómo el sol refleja toda su cornamenta. Carlos Mas me dice  que es uno de los más grandes que ha visto. Bajamos del todo terreno y comenzamos el rececho. Los trackers van en cabeza, después Kale y luego yo. Carlos se queda en el vehículo, vigilando lo que va haciendo el Kudu. Vamos ascendiendo por dentro del monte, por el cauce seco de un riachuelo. El tracker que lleva la iniciativa es Ben. Poco a poco vamos llegando a donde suponen que está el Kudu, Ben se para y veo que empieza a abrir el trípode, coloco el rifle y veo el Kudu a través de la mira telescópica. Le tengo de pecho, está con las orejas en estado de alerta, mirando fijamente hacia donde estamos, se que va a pegar la espantada en segundos, le meto la cruz en el pecho y toco el gatillo al pelo. El animal no hace ningún extraño al tiro. Registramos la zona donde se encontraba para ver si hay sangre. No encontramos ni una gota. Lo he fallado. Tengo la negra con este animal. Me comentan que he tirado demasiado deprisa, creo que tienen razón. Estoy bastante triste, al igual que el resto del grupo.  Le digo a Carlos Mas  que felicite a Kale y a los trackers por el excelente rececho que han hecho, a esta gente no se le puede pedir más. Se que están haciendo lo imposible para que cace el Kudu pero, en la caza dos más dos no son cuatro. Está anocheciendo cuando abandonamos la concesión de Poortje.

Resultado: 1 Red Hartebeest

·         Día 07-04-08

Hoy cazamos en Neuhof. Lo más destacable del día es que le soltado un tiro a un chacal de lomo negro. Este iba detrás de una pequeña serpiente, al escuchar la detonación del tiro, el chacal ha pegado un salto. Según el tracker, el chacal ha creído que le atacaba la serpiente, la bala le habrá pasado cerca, pienso yo. Estas conjeturas las hace el tracker al ver los rastros en la arena del camino de la serpiente. Por la tarde, vamos a la concesión de Poortje. Sólo veo al anochecer un gato salvaje (African Wild Cat). No me permiten tirarlo. En la cena, mi compadre me comenta que han visto dos Kudus machos, uno de ellos muy bueno y, a huevo. También han visto una Manba negra. Hoy cenamos con los suegros de Japie. 

·         Día 08-04-08

Por la mañana cazamos en Neuhof. Nada más empezar el carrileo veo un chacal de lomo negro que se para a unos 60 metros. La curiosidad le pierde. Lo fulmino de un balazo. Nos hacemos unas fotos con el chacal y continuamos la marcha. A la media hora me da por mirar hacia atrás y veo que un Steenbock macho que se nos ha pasado desapercibido, está quieto mirándonos. Le digo que paren rápidamente el coche. Veo sus enormes orejas y sus pequeños cuernos entre la hierba a través de la mira telescópica del rifle, fijo la cruz en él, disparo, cae fulminado. Es precioso. Hemos tenido una buena mañana. Regresamos al campamento con el pequeño antílope.

Durante la siesta oigo que llega un coche. Me visto, pues es mi compadre que llega con Japie, voy a su habitación y le pregunto: qué tal. Me dice que lo ha conseguido. Se ha cargado un guepardo macho en un lance con mucha emoción. Incluso encontraron una cría grande muerta por la agresividad del macho, le doy un abrazo a mi compadre pues sé lo que significa para él la captura de este guepardo. Me enseña la piel y el cráneo. Son magníficos ambos. Le dejo descansando, yo me voy camino de Poortje. Nada más empezar el carrileo, encontramos la retaguardia de una manada de Babuinos, disparo a un macho pero el tiro con el movimiento del coche se me va hacia la derecha. Otra vez será. Es un animal que me hace ilusión conseguirlo. Vemos también varios Kudus jóvenes y, al anochecer disparo a un Faco a la carrera. El tiro da alto. Nos vamos para el campamento, pues en la cena celebraremos el triunfo del compadre con el guepardo.

Resultado: 1 Chacal de lomo negro y 1 Steenbok



·         Día 09-04-08

Vamos a Poortje para ver si encontramos de nuevo al Kudu que fallé. Ascendemos por el valle, vemos al Kudu huir monte arriba, imposible de rececharlo. Este animal está con todos los sentidos en alerta, nos vamos hacia otra zona de la concesión pues en esta zona no vamos a hacer nada, vamos a realizar una espera en una charca. Nos instalamos debajo de un árbol bastante frondoso, llevamos comida, libros, y unas buenas sillas. Me acompañan mi compadre, Kale y Ben (el tracker). Sólo nos entran hembras de Kudu, Facoceros con crías y algún macho joven. Comienza a llover y nos retiramos. Vamos en busca de Japie, que se ha quedado en otra charca bastante alejada de la nuestra. Le recogemos e iniciamos el regreso para el campamento. Por el camino, alguien de nosotros pronuncia la palabra “Babon”, ya los veo, es una manada bastante numerosa, vienen de beber, aceleran el Toyota y lo paran en un pastizal bastante grande. Empiezo a disparar sobre la retaguardia de la manada, tiro a uno que sale por la derecha a toda pastilla a unos 80 metros, le fallo, le estoy escuchando a Japie que me dice: “por la izquierda, por la izquierda”. Miro por el rabillo del ojo y veo a un gran macho. Está a unos 100 metros, le adelanto un poco el tiro y disparo. Oigo el ruido de la bala al impactar en el cuerpo del mono. Le tiro un segundo tiro y, lo dejo seco. Estoy contento pues este animal me hace ilusión, nos dirigimos hacia él y, cuando llegamos, nos quedamos boquiabiertos del tamaño del Babuino. Es grandísimo. Tiene una gran cabeza, su boca es impresionante, impone mucho respeto, me dicen que los colmillos son más grandes que los de un leopardo. Cargamos el mono en el Toyota y regresamos pronto para la concesión de Neuhof, nos queda una hora de luz. Cuando llegamos, empezamos a buscar a los Kudus, no encontramos ninguno, se los ha tragado la tierra. A última hora de la noche veo un Duiker, le largo un disparo, no le toco. Regresamos al campamento para cenar. Japie, durante la cena, me dice que mañana iremos a la concesión que tiene su padre en busca de Kudus y Springbuck.

Resultado: 1 Babuino macho

·         Día 10-04-08

Nos levantamos temprano. Los trackers salen antes que nosotros hacia la concesión del padre de Japie. El nombre de la finca es “Good Hope Wes” que está a dos horas del campamento donde nos encontramos. En el trayecto encontramos a los trackers parados en la cuneta de la carretera. Se han quedado sin combustible. Tenemos que ir a la ciudad de Gobabis a por éste y regresar. Perdemos bastante tiempo, el día está lluvioso, creo que cazaremos todo el día.

Una vez que llegamos a la finca, comenzamos el carrileo por ella. Veo que delante de nosotros arranca un buen Kudu. Como a unos 100 metros de nuestra posición paramos el coche y comenzamos  a seguir el rastro de sus huellas, vamos Japie, Kale y dos trackers. El suelo está mojado, por lo que se siguen muy bien las huellas. Sólo le podemos vislumbrar fugazmente una vez, el Kudu no se para. Después de una hora de seguimiento, el Kudu ha saltado la valla y se ha metido en otra concesión. Llamamos por radio al Toyota y nos vamos a otra finca que está a 15 minutos de ésta a localizar a los Springbuck. La finca se llama “Hakon Shavanna”, enseguida localizamos una manada. Hay tres machos que están separados.

Kale y yo estamos a unos 130 metros de ellos, me dice: “al de la izquierda”. Apoyo el rifle en el trípode, monto el pelo y disparo. El Springbuck cae seco, con un tiro en pleno codillo. Es un buen macho, nos hacemos fotos. Comienza a llover intensamente y volvemos a la finca del padre de Japie a dejar el animal, nos calamos hasta los huesos. Dentro de la casa de la finca nos cambiamos de ropa y comemos algo. Después de una hora, parece que llueve menos. Son las tres de la tarde cuando volvemos a iniciar la búsqueda del Kudu. Nada más empezar vemos cómo dos hembras de Kudu son seguidas de un buen macho. Saltan la valla de la concesión vecina y entran en la nuestra. Paramos el coche y comenzamos a seguir las huellas. Al de media hora, uno de los Kudus da un resoplido y desaparecen. A estas alturas de la cacería conseguir el ansiado Kudu me parece imposible, llamamos al Toyota por la emisora y continuamos el carrileo. Al llegar a una charca en el medio del bush, sale una hembra de Facocero con una prole de pequeños, por la derecha aparece un macho. Se para un momento, le suelto un balazo. Este corre unos 40 metros, cae seco con un tiro en la paleta. Fotos con el animal. Lo cargamos en el vehículo, son las 5 de la tarde, se agradece a estas horas de la tarde el calorcillo que producen los rayos de sol. Estoy pensando lo difícil que va a ser conseguir el ansiado Kudu. Observo al resto del grupo., parece que piensan lo mismo que yo. De repente, Kale manda parar el coche y ordena al conductor dar marcha atrás, éste para el coche, hay un big Kudu en medio del bush que nos está observando, no sabe lo que somos, no le damos el aire. Sólo le veo la cabeza y los cuernos, como al primero que tiré días atrás. El grupo me apremia a que dispare cuanto antes, me apoyo bien y le digo a mi compadre que sólo  le veo la cabeza y los cuernos. Este me dice que le dispare un palmo por debajo, monto el pelo, toco el gatillo y, el Kudu se desploma. Abrazos, besos y júbilo en el grupo. Vamos a toda pastilla hacia donde ha caído el animal, es enorme, está en los últimos estertores de vida, el tiro lo tiene en el pecho, la cuerna es magnífica, le doy las gracias a Kale por su excelente vista. Al fin se me quita la fiebre de kudu que tenía. La alegría en el grupo es patente. Cargamos entre todos el Kudu en el Toyota, partimos hacia el campamento de Neuhof. En la cena brindamos con un champagne sudafricano por haber conseguido el ansiado kudu.

Resultado: 1 Springbuck, 1 Facocero y 1 Kudu

·         Día 11-04-08

Tenemos 2 horas para conseguir el Duiker. Voy con Kale y un tracker. Vemos dos machos pero no puedo tirarlos porque desaparecen en el bush como rayos. A las 09:00 regresamos al campamento. Hoy regresamos a España. Tenemos que arreglar las cuentas de la cacería y luego hacer unas compras en Windhoek.

Tengo que agradecer desde estas líneas a Carlos Mas por la fenomenal cacería que nos ha preparado a mí y a mi compadre en Namibia y a todo el personal de Neuhof Safaris (Japie, Liza, Kallie, los trackers, etc) por el trato tan fantástico que han tenido hacia nosotros.

Muchas gracias
Alberto Irasuegui Merino

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