De cazador para cazadores

DARZ-BÓR!!!



Estimado y sufrido lector, en esta ocasión, nuestra común afición me lleva a Polonia, junto a la frontera rusa.

El país, ocupa una buena porción de la gran llanura europea. Limita al norte con el mar Báltico y el óblast de Kaliningrado (perteneciente a Rusia) al este, con Bielorrusia, al sureste, con Ucrania, al sur, con la República Checa, y Eslovaquia y al oeste con Alemania.

La capital, es Varsovia, aunque para algunos polacos, es más importante la antigua capital, Cracovia.

El reino de Polonia, fue formado en 1.025. En 1.569, se unió a Lituania formando la mancomunidad polaco-lituana hasta 1.795, cuando el país fue repartido entre Rusia, Prusia y Austria. Tras la primera guerra mundial, recobró su independencia hasta que en 1.939, al estallar la segunda guerra mundial, fue invadida por alemanes y rusos, que masacraron seis millones de polacos. Al terminar la guerra, la República de Polonia, quedó bajo el yugo soviético. Las revoluciones de 1.989 derrocaron al gobierno comunista y por fin Polonia fue libre. Es miembro de la UEE desde el 2.004.



Voy invitado por mi amigo Andrzej a cazar en su finca de 3.000 Ha corzos y puede que algún jabalí. De los primeros, se consiguen allí grandes trofeos. Los segundos, pueden alcanzar tamaños descomunales.

El vuelo Barcelona-Varsovia con LOT dura tres horas. Desde Varsovia a la finca de Andrzej hay algo más de tres horas de coche.

Cazaremos durante los días 24, 25 y 26 de mayo. Creemos que son las fechas más apropiadas para la caza del pequeño cérvido en Polonia.

Voy a llevar el Regara BX11 en 7x64. Me hubiera gustado estrenar el kit del 222 en esta cacería, pero la posibilidad de disparar a los jabalís, me decide por el primer calibre.

En mi anterior artículo, os di a conocer el rifle BX11. Ahora, me gustaría presentaros a su fabricante, Bergara. Forma parte de Dikar sociedad cooperativa, que fue creada en 1.980 en la localidad de Bergara, en Euskadi.





Su actividad tradicional, ha sido la fabricación de armas de avancarga, hasta 2.008, cuando comienzan a fabricar también cañones para rifles y rifles de fuego central.

Venden anualmente unas 100.000 armas entre rifles de avancarga y de fuego central. Principalmente en EEUU y en Europa.

También venden unos 30.000 cañones para las mejores marcas europeas de rifles. Si tenéis un rifle de alta gama centroeuropeo, probablemente su cañón esté fabricado en España por Bergara.

La plantilla total del grupo son unos 100 empleados.

Como munición, llevo:

- Para el corzo, SST de 140 grs., es muy precisa y expande bien en este animal de piel fina, al que es muy fácil hacer un sedal a poco dura que sea la bala.

- Para el jabalí, E-tip de Nosler en 160 grs., la nueva punta sin plomo, capaz de penetrar hasta donde haga falta por grande y duro que sea el animal.

Ambas puntas he conseguido que impacten en el mismo lugar: Esto me permite alternar su uso sin tener que corregir en el visor el punto de impacto.

23/5/13

Barcelona-Varsovia-Srokowo. Tras el sencillo trámite de embarque del arma en el aeropuerto de Barcelona y un vuelo de tres horas, piso por primera vez Polonia. Varsovia me sorprende muy agradablemente por estar compuesta de pequeños barrios aislados rodeados de bosque. La ciudad desde el aire se ve muy verde.



Los polacos, son muy religiosos, en cualquier cruce de caminos, ponen una cruz a la que adornan con flores y cintas de colores. No es raro verlos allí orando.



La carretera que nos lleva al norte, es estrecha pero tiene poco tránsito y viajamos rápido. En poco más de tres horas estamos en Srokowo, a las 22 h. Todavía damos una vuelta buscando jabalís y vemos a la luz de la luna algún corzo.

24/5/13

Nos levantamos a las 3 a m y ya ha amanecido. Mañana, debemos madrugar más, para estar en algún lugar por el que pasan los jabalís de regreso al amanecer.

Andrés, descubre un jabalí de retirada, nos movemos rápido y conseguimos salirle al paso. Le puedo disparar sin problema cuando se nos acerca, pero viendo que no es muy grande, quiero dejarlo acercar más para dispararle a la cabeza y no estropear así su carne. Tanto lo dejo acercar, que luego no soy capaz de encontrarlo en la mira de 6,5 aumentos, me pongo nervioso y fallo tres disparos. Pienso para mí, que mal voy a quedar!!!

Continuamos recechando y descubrimos un bulto enorme. Mira, un jabalí, no, es un ciervo, o un caballo? Es un alce. En la zona, hay bastantes, están protegidos y lo saben, se mueven confiados.

Un árbol derribado nos corta el camino, Andrés, no se inmuta, el Toyota pasa por encima sin problemas. Sabes quién ha tumbado el árbol? Los castores, como están también protegidos, hay demasiados.

Vemos mucha fauna, grullas, cigüeñas, azulones, gansos y muchas liebres y zorros a pleno día.



Un amigo de Andrés a quien saludamos, me desea Darz-Bòr, que literalmente significa “que el bosque te regale algo”. Es su forma habitual de desear suerte en la caza.

Por la mañana, vemos bastantes corzos, en su mayoría hembras y jóvenes.

Al llegar a la casa de Andrés donde nos alojamos, aprovecho para comprobar el rifle, corrijo 2 clics en deriva y otros dos en altura. Es importante hacerlo en rifles desmontables cada vez que se ensamblan de nuevo.

Después de comer, cazo con Przemek como guía, secretario de la sociedad de cazadores y aficionado que conoce cada corzo y su área de campeo.

Nos dirigimos a una de las muchas torretas que para la caza hay en la zona, cuando Przemek ve al corzo ya en el campo, está con su hembra en el borde de la siembra y nosotros casi en el centro. Aprovechando la acequia de desagüe que tiene cada gran labrantío, nos acercamos agachados y conseguimos ponernos a 200 mts. Sentado en el suelo, le disparo y el guía me dice que lo he fallado, pero tras correr 50 mts, cae muerto. Es un precioso trofeo de 7 años. El guía le pone un poco de pasto en la boca del corzo, luego toma una ramita y tras tocar con ella al animal, me la ofrece sobre su sombrero a modo de bandeja para que adorne mi gorra con ella.





Decidimos continuar la jornada recechando, cambiamos de campo y solo vemos un tejón en pleno día. En un tercer sembrado, hay tres alces pastando, cuatro corzas y un antiguo conocido de Przemek, un viejo corzo que ha conseguido salir airoso en varios encuentros anteriores. Amparados en el borde del bosque, acortamos distancia hasta un punto donde debemos meternos en el sembrado. Esperamos a que el grupo de corzas se muevan para poder avanzar hasta una torreta de caza. Desde la misma, el animal y su hembra, están a 150 mts. Me apoyo en una de las patas de la torreta y disparo. El animal, corre 20 mts y desaparece. No lo encontramos, parece imposible que en una siembra no veamos un corzo caído. El guía, dice que quizás lo he fallado, pero seguimos buscando. Vuelvo a donde iniciamos la búsqueda y lo veo muerto dentro de la consabida acequia de desagüe. Hemos estado a escasos 5 mts de él sin verlo. Es un trofeo muy bonito, con mucho perlado, completo y simétrico, pero ya regresivo, propio de un animal de más de 8 años.



Los alces, por imposible que pueda parecer, no se han inmutado tras el disparo.

Como tras cada abate, Przemek abre el animal y le saca todas las vísceras. Esta operación, es preceptiva en cada club de caza. Las canales, pertenecen al club, que las vende a una empresa que las exporta a Alemania. Si el cazador decide quedársela, debe comprarla al club.

Nos reunimos con Andrés y el guía coloca los corzos abatidos y luego los rodea con ramas formando un cuadro en el que no se puede pisar. Nos ponemos los tres en línea y una vez descubiertos, Przemek dice unas palabras (que no entiendo) y ya nos podemos cubrir de nuevo. Esta ceremonia, es muy importante para ellos. Me agrada el respeto que muestran al animal abatido y a sus tradiciones.



Una vez anochecido, voy con Andrés a recechar jabalís en los cultivos. Primeramente, vemos un grupo de 6 hembras acompañadas de muchos rayones. Conseguimos colocarnos a 60 mts de las mismas, pero no hay ningún ejemplar al que podamos disparar. El respeto hacia las hembras fértiles es absoluto.

En otro labrantío, Andrés descubre un jabalí macho que sale corriendo sin darnos oportunidad de disparo.

Finalmente, en una siembra pegada a la frontera rusa, recechamos otro grupo de jabalís, cuando llegamos a distancia de tiro, vemos que son 3 hembras y 7 rayones. Las enfocamos con una luz para que se vayan, están haciendo mucho daño en el sembrado. Nos acostamos a las 11, mañana nos levantaremos a las 2 a.m.

25/5/13

Todavía de noche, voy con Przemek a una torreta desde la que se divisa el Lago de las Siete Islas. La visión del amanecer, sobre el lago encerrado entre interminables cultivos de cereal, y rodeado de rosales silvestres en flor, del tamaño de un árbol, ya justifica el madrugón.





Ya con luz diurna, recechamos por bosques y prados. Vemos una pareja de corzos, pero el macho, no es mejor que los de ayer. Estamos sobre una pequeña colina y vemos que cerca de la torreta que ha estado ocupando Andrés, hay un buen trofeo pero está demasiado lejos.

Nos reunimos con Andrés que ha cazado un selectivo. Regresando, me urgen a que tire a un macho que hay debajo de un árbol. El tiro, a 120 mts impacta en el codillo y el animal solo corre 10 mts. Es un selectivo joven pero casi completo y bastante bonito.



Przemek está convencido de que uso una punta demasiado dura, porque atraviesa siempre a los corzos. Le explico que la SST es de las puntas más blandas de cuantas conozco. Lo cierto, es que escoger la munición para el corzo es extremadamente complicado, es muy blandito y las puntas pueden hacer en el un sedal con facilidad, pero a la vez es increíblemente encajador y es fácil que se marche herido.

Vamos los tres en el coche comentando las anécdotas de la mañana, cuando vemos un animal enorme en medio de una ladera sembrada. Los tres pensamos que es un alce, el guía, lo observa con los prismáticos y dice algo en polaco, Andrés escuetamente me dice, “mátalo”. Pienso que se ha vuelto loco, me ordena matar un alce protegido y sin cuernos!!! Una segunda mirada al animal me saca de mi error, es un jabalí enorme que parado, nos está mirando. Przemek le pide a Andrés que haga retroceder el coche para ocultarnos tras un montículo, momento que aprovecha el animal para echar a correr y desaparecer. He visto muchos jabalís en mi vida, pero jamás alguno siquiera comparable, debe rondar los 200 kg. Probablemente, no vuelva a ver un jabalí de este tamaño nunca más. Me siento muy afortunado de haberlo visto.

A las 9 a.m. desayunamos y aprovechamos para dormir hasta las 12,30.

Con la lluvia, salen a pasear los caracoles, son enormes. Los venden a los franceses y no los recogen si no dan una talla mínima.

Después de comer, salgo con Przemek de espera a una torreta junto a otro lago. Está lloviendo intensamente con viento racheado. Les digo que creo que no vamos a ver nada, me contestan que en Polonia, con lluvia, los jabalís se mueven más. Será que están más acostumbrados a ella.

Afortunadamente, la caseta que habilitó Andrés está perfectamente acondicionada y no nos mojamos ni pasamos frío.

A las 4 p.m. vemos un animal metido en el monte que no podemos identificar. Parece ser un corzo o un ciervo, pero no le vemos la cabeza. Está inmóvil resguardándose de la lluvia.

Media hora más tarde, vemos venir del bosque una piara de jabalís, se trata de una hembra con 4 primales del año pasado y 7 rayones. Estamos decidiendo el primal sobre el que disparar, cuando vemos venir por el mismo camino 7 primales más. Tenemos 19 jabalís a tiro.

Súbitamente, huyen todos. Tengo la esperanza de que la causa sea un macho acercándose. Pero no, regresan todos inmediatamente. El guía, me dice que puedo disparar al primero que llega, le tiro al paso y cae sobre su huella. Es un primal macho de 45 kg. Przemek lo avía y me pide que cargue con un trozo de diafragma, es lo único que analizan para saber si tiene triquina.



Andrés ha visto dos jabalís de más de 100 kg y cuando ha estado seguro que eran machos, ya se habían metido en el bosque.

26/5/13

Nos levantamos a las 2,30 a.m. y lo primero que hacemos, es ir a la estafeta del club. En la misma, cada cazador anota donde y cuando va a estar cazando, de esta forma, no hay peligro de coincidir con otro en el mismo lugar.

Llamamos también a la guardia de fronteras para que sepan que seremos nosotros quienes estaremos en la misma frontera rusa.

Es todavía de noche cuando Andrés descubre un jabalí en el sembrado de maíz. Iniciamos el rececho a pie y vemos que son tres. Estamos también en la siembra que tiene 5 cm de altura, parece increíble que no nos vean. Entrando con el viento a favor y silenciosamente, nos ponemos a 60 mts. Se trata de tres primales del mismo tamaño. Le disparo a uno y salen todos corriendo, pero uno se para, es el herido que termina acostándose. Lo remato de un tiro en la cabeza y lo cargaremos más tarde. Se trata de un primal macho de 60 kg.



Amanece un día caluroso, con sol de lluvia. Esta temperatura, no es buena para los corzos que permanecen al fresco del bosque. Solo vemos unas pocas hembras y un grupo de ciervos que encontramos a toda hora.

Por la tarde, salimos de nuevo a recechar. Vemos un viejo selectivo en un prado y cubriéndonos con los desniveles del terreno, nos conseguimos colocar a 150 mts. El animal se ha acostado y solo le vemos cabeza y cuello. Andrés me cede la ocasión de disparo y le apunto y acierto en el cuello. Estoy contento con el Bergara, le voy tomando confianza, es muy preciso.



Vemos de nuevo otro alce y la familia de ciervos.

Está cercano el ocaso cuando nos situamos de espera en una torreta, está instalada junto a una reserva y en un campo de maíz. Comienza a llover de nuevo y ya anocheciendo, salen dos jabalís del bosque. Debemos estar seguros de que no se trata de hembras adultas. Para cuando tenemos seguridad de ello, ha oscurecido mucho y la tierra ya no contrasta por haberse mojado, no los veo en mi Leupold 6,5-20x40. He perdido la ocasión y se la he hecho perder a Andrés, que sí los veía en su visor Swaroski.

No los veía en el Leupold, pero sí en mis prismáticos Bernard Optic (franceses) de 10x42. Creo que la óptica europea es claramente superior a la americana. Este visor, hace su trabajo muy bien de día, pero no sirve para la noche.





27/5/13

Dos horas antes del vuelo, estamos en el aeropuerto de Varsovia. Voy a facturar el equipaje y todo va bien hasta que la señorita que me atiende, se equivoca y hace circular la maleta en cuyo interior viaja la caja de munición.

Este error, me cuesta unas carreras memorables, maleta incluida, para no perder el avión. Yo ya no tengo un correr airoso y me da cierta vergüenza que me vea tanta gente haciéndolo. Llego justo a tiempo para coger el avión y no he podido siquiera despedirme de Andrés y de su hijo que amablemente me han acompañado al aeropuerto. Gracias amigos.

He quedado gratamente impresionado por este destino de caza. Espero que la oferta que he hecho fructifique y podamos añadirlo en breve a nuestras destinaciones habituales.

Carlos Mas
Polonia 2.013

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