De cazador para cazadores

I - Safari Luís: Elefante, Leopardo y mucho más en Zimbabwe.

Bueno, pues ahí va una de romanos.

Como os adelanté he estado cazando en Zimbabwe. Salí de España el día 8 de Marzo y regresé el 21.

Todo comenzó hará unos dos meses; por esas fechas no tenía ni la más remota idea de que poco más un mes después me encontraría cazando en Zimbabwe.

Suelo hacer una salida al año fuera de España desde hace unos años y habitualmente lo hago con 2-3 compañeros de fatigas.

Nos encontrábamos en la fase de preparar la "próxima". No había nada decidido: país, especies...

He de comenzar aclarando que mi modo de vida no tiene nada que ver con la caza, ni de forma directa ni indirecta. También me gustaría decir que he tenido algunas malas experiencias previas con alguna orgánica de caza española. No voy a dar nombres porque no es mi interés perjudicar a nadie, aunque se que escribiendo estas líneas beneficio a la persona con la que contraté en España, para que ocultarlo. Lo sé y, es más, es mi intención, porque me ha salido el MEJOR SAFARI de mi vida. Lo gracioso es que a esta persona aún no la conozco físicamente, sólo vía mail y tfno. Esto es algo que mis compañeros de caza me reprocharon desde el primer momento: ¿Como es posible que vayas con un organizador que no conoces, a un país que no es seguro y con una empresa de caza en ese país que también desconoces? La respuesta es sencilla: Por que tuve buen feeling desde el principio y decidí fiarme de esa persona. Esa persona es Orix. Al principio hablamos de Argentina, de Sudáfrica, de sus proyectos en Namibia, hasta que me soltó un ¿Y no te interesaría un elefante por 14000$ todo incluido? La verdad es que el rollo del elefante ni me lo había nunca planteado: animal caro, al menos para mí como profano le concedía cualidades cuasi humanas... no se, no lo veía claro. Mi pregunta fue: ¿como, cuando, donde, con quien? La respuesta: Como quieras, con tus armas o las alquilas. Cuanto antes, los elefantes están produciendo daños en la zona, en West Nicholson, cerca de Bulawayo, al sur de Zimbabwe. Con un profesional llamado Heath que me merece toda la confianza. Mi respuesta: Dame el tfno del tal Heath, quiero hablar con él. A duras penas consigo entenderme con él con mi inglés macarrónico. Optamos por la vía e-mail y el buen rollito va increscendo. Hecho!! Voy a por el elefante! ¿Por cierto, que más se puede cazar allí? "No tengas pajaritos en la cabeza. Concéntrate en el elefante, que ya es bastante concentrarse para 10 días de caza". OK

Siguiente tema: Que rifle llevo? tengo un 375 HH y un 416 RM que irían bien para el elefante. Quizá el 375 por ser más versátil también para antílopes? Al final decido que lo de viajar con armas es un auténtico coñazo, y más viajando solo (sólo había permiso para un elefante).

Orix y Heath me confirman que allí me agenciaran los rifles. Mejor.

Llega el día señalado y... la primera en la frente: El vuelo a Madrid saldrá muy retrasado por lo que pierdo el vuelo Madrid-Johannesburgo. El cabreo fue monumental. Basta decir que vinieron los de seguridad porque ante mi estado de furor temían por la integridad física de la señorita que amablemente me estaba atendiendo, y que por supuesto, era la que menos culpa tenía de la situación creada. En definitiva, Iberia me puso un Taxi y a casita. "¡Que cacería más corta ha sido esta vez!!" Se mofaba mi mujer y mi hijo mayor...

Al día siguiente volví a la carga y esta vez sí: Aterricé en Madrid, de Madrid a Johannesburgo y de allí a Bulawayo. El aeropuerto de Bulawayo os lo podéis imaginar: Tejado de uralita, etc, etc.. Estaba haciendo el visado y observaba que al fondo había una persona (el único blanco aparte de mi mismo) con aspecto de P.H. Debía de ser Heath, efectivamente lo era. El estrechón de manos de rigor y primeras impresiones. "Bueno, parece un tío majo" pensé. Además hablaba un inglés bastante inteligible. He conocido otros que se meten el boniato a la boca y no hay hijo madre que los entienda. En tres o cuatro horas de todo terreno nos presentamos en el campamento. Os podéis imaginar la paliza que le pegué al pobre hombre en esas 3 horas: repasamos en tres horas toda la fauna africana, hicimos un tratado de balística, repasamos la historia reciente de África, y el tío aguantando estoicamente.

Al llegar al campamento, más saluditos y apretones de manos. Todo el personal muy amable (siempre me ha sorprendido gratamente en este sentido la gente en África) y dispuesta a agradar. Conozco al dueño del área y más charla y charla.

Primer día de caza después de dormir horriblemente soñando con elefantes que se van empanzados o que están cargando.

Lo primero: Donde está el armamento? La verdad es que temía este momento porque por mi experiencia previa en otros países yo no sabía si los rifles del profesional daban muerte el animal por el disparo de un proyectil(mecanismo habitual) o por su uso como herramienta tipo bate de béisbol, tal era su grado de conservación. Para mi sorpresa me da 3 opciones para el elefante: Un 375 HH BRNO, un 458 WM, e incluso me dice que tiene un 460 Weatherby. Este último lo descarto porque quiero sobrevivir yo tras la teórica muerte del elefante. Hecho el guante al 375, me ponen una diana a 20 m y con las miras abiertas disparo e impacto en el blanco, ¿Para que seguir probando? "Tiraré con este".

Siguiente debate: ¿Donde le tiro? ¿A la caja de cambios o al cerebro? Tras mucho hablar y opinar y dar vueltas al tema le digo que si me lo pone a 20 m o menos le tiro a la chinostra. Y que si no cae ipsofacto allí tira todo quisqui porque eso quiere decir que el tiro aunque está en la cabeza, no está en el cerebro.

El día transcurre viendo antílopes y algún rastro de elefante. Incluso vimos algún pequeño grupo de hembras muy lejos.
Os podéis imaginar las vueltas al campamento y las sobremesas hablando de viejas historias de caza.

Segundo día. Un día de sol radiante. A primera hora vemos un grupo de babuinos en una gran pared de roca de una montaña que a mi me recordaba al Naranco de Bulnes. Increíble observar con que facilidad se desplazaban por aquella pared. Estaban lejísimos. El que parecía mayor macho estaba cerca de la cumbre, sentado y de perfil. Quieres tirar? Para la ocasión disponía de un cerrojo Browning 300 WM con visor Leupold de 4-12 aumentos. Cuanto vale la broma? "50 $". Por ese dinero me arriesgo. Puse el visor a 12 aumentos. La verdad es que estaba lejos de cojones. Heath intentaba halagarme diciendo que por lo menos había 500 metros. Ya sabemos como somos los cazadores con el tema de las distancias. No me atrevo a dar una cifra porque no llevaba telémetro. Apunto a su coronilla y observo como cae desplomado por el precipicio. Seco!! Felicitaciones y risas.

A media mañana cortamos el rastro fresco de un grupo de elefantes. Decidimos seguirlo. Para situarnos conviene describir el terreno: El paisaje alterna pequeños claros y zonas de bosque realmente denso. Todo ello salpicado con pequeñas montañas diseminadas básicamente de roca. El modo de caza era seguir los rastros y subir a lo alto de las colinas para intentar avistar a nuestro objeto de deseo. De tanto subir y bajar yo al final ya no sabía si estaba cazando sarrios en los Pirineos, pero la idea que tenía del elefante es que era un animal plácido y perezoso, Y un huevo!! No parábamos de andar y de subir y de bajar paredes rocosas. Todo ello acompañado por mis despeños diarreicos que de vez en cuando interrumpían la comitiva.

Al final, y tras poder ver un rinoceronte negro que pude fotografiar, yo no se como ni de que forma apareció el grupo de elefantes bajo nuestros pies, y digo bajo y digo bien porque nos encontrábamos sobre un gran paredón de roca y los teníamos debajo de nosotros, a 20-30m.

El macho se separó del grupo y el amigo Heath, que era una máquina de depredar me lo puso a escasos 15-20 metros. Todavía recuerdo lo ultimo que vio aquel macho, cuando giró su enorme cabezota arriba y a su derecha intuyendo que alguien quería complicarle la vida. Teníamos el viento de cara y al macho(ellos le llaman bull) a 15m. Apreté el gatillo no se si con el dedo índice o con el extremo de mi corazón que notaba que palpitando se me salía del pecho. BOOM!! Y el elefante notó el puñetazo de la bala blindada y cabeceó visiblemente desplazando el árbol que tenía detrás. NO PUEDE SER!! Se mantiene en pie! El animal está tambaleándose y completamente aturdido y conmocionado. En el mismo sitio me da tiempo a recargar y repito el tiro al mismo tiempo que Heath. Mi sensación es que estaba presenciando la demolición de un monumento. Emoción, más apretones de manos, abrazos, y examinamos los tiros. Según Heath mi primer tiro pasó una pulgada por delante del cerebro, además, no había tenido en cuenta que la trayectoria (algo no habitual) era descendente y no había corregido este parámetro al apuntar. Según él, mi primer tiro lo había noqueado pero no lo había matado. Los otros tiros eran mortales. Emoción y la típica risa chorra para las ocasiones.

En definitiva, el elefante estaba de cuerpo presente y era el segundo día de caza. "What can we do now?" Soltó Heath. La respuesta era evidente: Estoy en África, rodeado de una naturaleza explosiva, animales por doquier, un P.H. que emula a Depredator y 8 días por delante... PUES CAZAR.

Planteo que se pude cazar. Opciones: Dar leña a los antílopes, pero se habla de más cosas. Me comentan que en una concesión cercana hay hipopótamos, y también mencionan una palabra mágica para mi: LEOPARDO, a mi este animal siempre me ha puesto muy pero que muy cachondo... Me dice que es difícil, que hay muchas crías de antílopes en esta época, que los leopardos tienen comida en todos los sitios y que son animales muy astutos pero que se puede intentar... "we´ll try".

OK. Et trato era: Pago una cantidad por intentar cazarlo y otra en caso de abatirlo. Era lógico, al final iban a ser dos cacerías en una.

Pues manos a la obra!! A cazar impalas para poner cebos... 7 maté para cebos!!

Los días iban transcurriendo y casi todas las mañanas encontrábamos huellas de machos de la noche anterior, pero... No tomaban los cebos. "Very clever" Repetía Heath. Me explicó que para los leopardos la carne de cebra es una auténtica golosina y que muy hartos tienen que estar de comida para no entrar al cebo. Dicho y hecho, estábamos hablando de ello cuando vimos un pequeño grupo y logré hacerme con una. Era para mí una inyección de moral porque comenzaba a ver las orejas al lobo.

Los días iban pasando y el estropicio también iba en aumento: bushbuck, klipspringer, grysbuck, ...

Por las noches salíamos a farear: Así maté un chacal poco después de fallar otro.

Los antílopes pequeños son difíciles: Si los tiras al codillo los destrozas, si los tiras a rozar los fallas... Pero son muy bonitos de cazar, sobre todo el saltarocas o klipspringer. De estos maté dos.

También intentamos la hiena por la noche con una cinta magnetofónica que la poníamos con un altavoz. Era cómica la situación de estar todos callados como muertos con el concierto de la cinta de la hiena en la inmensidad de aquellos parajes.

Octavo día: Un leopardo ha tomado el cebo. Las huellas son de un buen macho, al menos aparentemente. Para mi sorpresa, pude observar como comenzaba una actividad febril para prepararlo todo. Heath espolvoreando al aire los polvos talco para ver de donde viene la brisa. "Este leopardo pasa el día en aquella montaña, luego vendrá por allí! El blind lo pondremos aquí". Decía. Y yo como un pazguato le replicaba nervioso: Y como sabes que vive allí? Por que no en aquella otra? Esto está lleno de pequeñas montañas. "I know it". Pues a mandar.


Es difícil describir y que os hagáis idea del despliegue de medios: Una tienda que montaron en minutos, la ocultaron con ramas de forma increíble. El mimetismo era total. Fabricaron con cortezas y lianas un perfecto apoyo para el rifle.

Colocaron cerca del cebo un micrófono que embadurnaron con mierda de impala para ocultar su olor. También pusieron un pequeño foco con un reóstato. Todo ello con el cablerío consiguiente que enterraron en el suelo para que el leopardo no se mosquease... No sé, podría seguir hasta aburriros...increíble

Volvemos 2 horas después con mantas, agua, etc. dispuestos a pasar la noche. Nos metimos dentro y Heath se puso los auriculares. Cayó la noche y los minutos pasaban sórdidos sin ser realmente consciente del tiempo que iba transcurriendo. Yo podía escuchar desde su auricular pegado a su oreja los mil sonidos que, os podéis imaginar, salpican la noche africana. Estaba adormeciéndome cuando me pellizcó mi muslo: "Without mariconadas" Le bromeé. Habíamos estado bromeando con ese tema las horas previas a la espera. El ruido del leopardo masticando podía oírlo perfectamente sin necesidad de la unidad satélite que llevaba pegada a su oreja. He de reconocer que perdí los papeles. Era un manejo de nervios. No veía. No atendía a razones Heath susurrándome: Dispara! Dispara!. En la oscuridad absoluta yo creo que no alineaba bien mi ojo con el visor del 300 WM que, además, estaba puesto en 12 aumentos. No se de que forma pero al final conseguí que el leopardo apareciese en la retícula de mi visor. Que sensación!! Soy una persona bastante tranquila para todo en la vida, pero creo que incluso Heath se dio cuenta de que estaba temblando de emoción. A pesar de todos mis nervios era imposible fallar. Era un tiro a 50-60 metros y perfectamente apoyado. Cayó muerto al lado del cebo que le había traicionado. Indescriptible. Yo estaba como unas castañuelas. Sentí aún más emociones que con el elefante.

Los dos días restantes fueron ya como de propina. Relax total Caza calmosa. Animadas conversaciones...

Al día siguiente engancharon el fuera borda Land Rover. Me dijeron que intentaríamos el hipo en otra concesión. Nos desplazamos hora y media en coche. Los tuvimos a 50 metros. Me sentía pobremente armado ante animales tan imponentes que justo asomaban por encima del agua la tapa de los sesos con un 300 WM y la Nosler Partition. Según Heath era suficiente, pero yo no las tenía todas conmigo. Me dijo que el macho no era un gran macho y que, en confianza, el no le tiraría. Yo para entonces ya decía amen a todo lo que decía así que no tiré.

El último día me marqué el pegote de tirar a un macho de jirafa a 40 metros con su 416 RM sin visor. La punta Barnes X recargada por Heath (La máquina de depredar también recargaba) hizo su trabajo y se quedó debajo de la piel del codillo opuesto del animal. Me he traído la punta a España como recuerdo.

Tanteador final:
1 Elefante
1 Leopardo
1 Cebra
7 Impalas
1 Bushbuck
2 Klipspringer
1 Grysbuck
2 Babuinos
1 Chacal
1 Jirafa

Vi muchos más animales que podía haber cobrado: Elands, ñus, waterbucks, kudus, etc. Pero ya los había cazado. Solo tiré a lo que no tenía porque tengo 3 hijos.

En cuanto al tema del siempre espinoso asunto de los dineros es de mal gusto hablar de cifras, pero deciros que para los que sabemos lo que pagamos por cazar la relación calidad-precio fue inmejorable.

Recalcar que aún no conozco a Orix. Me dejé llevar por un recalentón y por mi intuición. Repito que mi profesión nada tiene que ver con la caza. Simplemente quiero exponer, porque me parece que es de justicia, la vivencia que yo he tenido de la mano de este señor. Hay detalles que omito por no caer en lo accesorio, aunque para mi no lo es, como por ejemplo las llamadas que hizo a mi mujer durante mi ausencia tranquilizándola y diciéndole que todo iba bien. Es la primera persona que me manda a cazar fuera que le cae bien a mi esposa.

También quiero agradecer a Heath, aunque se que no habla una palabra de castellano, todo lo que me ha hecho disfrutar y lo que me ha enseñado.

Pues nada, a preparar la próxima!!

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