De cazador para cazadores

XXIII - Tras los duendes en Sudáfrica

Preparativos:

La experiencia vivida en un safari anterior, en el 2.007 en la provincia de Limpopo de Sudáfrica, en compañía de mi amigo Manu, resultó tan grata y memorable que a su término no pudimos evitar plantearnos el volver a ese continente especialmente mágico para los cazadores. La previsión era de esperar dos años y analizar si las circunstancias eran propicias para preparar otra nueva aventura. Llegado el momento mi compañero de fatigas decidió posponerlo otro año, lo que me deprimió un tanto, aunque seguí comentando en mis ambientes de caza los anhelos de ir a cazar fuera de España y si era al continente africano mejor.

La verdad es que ir solo no me apetecía demasiado, pensando fundamentalmente en mi completo desconocimiento del inglés, siendo uno más de aquellas generaciones a las que nos encarrilaron hacia el francés y que posteriormente, las circunstancias de la vida no nos ha obligado a aprender aunque sea un mínimo de “speakenglis” para defenderte en un apuro. Por mediación de mi amigo el taxidermista Zigor, conocí vía e-mail y teléfono al que sería mi compañero en este viaje, Javier con residencia en Álava, antes de coger el vuelo Bilbao-Madrid-Johannesburgo, nos citamos para saludarnos y conocernos físicamente, ya que todos los preparativos del viaje los hicimos como he mencionado por correo electrónico y tfno. Él había estado en junio en Namibia con Carlos Mas como organizador y quedó encantado con el resultado, yo por mi parte, ya había tenido contactos con la misma orgánica, siendo de mi total agrado además de las buenas referencias recibidas de compañeros cazadores que habían disfrutado de su gran profesionalidad y perfecta organización. Todo estaba preparado eligiendo como destino Sudáfrica. En el Limpopo, aconsejados por Carlos y en función de los animales a cazar, que básicamente eran de antílopes pequeños a parte de Nyala y Waterbuck para Javier y Ñu negro y Cebra para mí, con el fin de completar los grandes.

Días 12 y 13 / 09 (viaje)

Salida a las 21,30 h. del día 12, del aeropuerto de Loiu-Bilbao vía Madrid-Barajas, salida de éste a la 1,30 h. del día 13 y llegada a Johannesburgo a las 11,30 h. de la mañana. Sin demoras en los vuelos y con pastilla-somnífero entre cena y desayuno, el viaje no se hizo pesado. A la salida después de recoger maletas, nos esperaban Kobus Potgieter padre e hijo, que tras el recibimiento nos acompañan a retirar las armas. Los conocimientos de castellano de Kobus Jr. resultan más que suficientes para entendernos sobradamente en esta situación y durante el safari, el papeleo es rápido (+/- 15 minutos) ya que Carlos nos proporcionó de antemano toda la documentación necesaria y que llevábamos ya preparada. Los Kobus muy amables nos llevan los trastos a la pick-up con remolque acoplado para el equipaje (el todo terreno es un Isuzu de doble cabina para cuatro-cinco pasajeros) y nos dirigimos hacia Pretoria donde comemos en un restaurante de estilo vanguardista muy ameno, copiando el menú que ellos pidieron de pescado, que me imagino en tierra adentro no lo toman con facilidad, una especie de lenguado albardado que la verdad estaba francamente bueno. Después de tres horas de viaje llegamos a una concesión que se llama Tshepe en la provincia de North West, tras pasar la puerta-valla de acceso compruebo que se trata de una finca muy abierta con poco matorral y arbolado, sensiblemente llana y con grandes extensiones de pastos, en esta época completamente amarillos y resecos, el lodge se encuentra en el único alto de la planicie que es donde se concentra la mayor densidad de árboles y bush, resulta agradable y acogedor con su estilo africano de casitas individuales de ladrillo y tejado de faldones con fuertes pendientes de paja. Nos instalamos y nos vamos a dar una vuelta a la finca desde el pick-up.

La densidad de animales es impresionante, lo que se acentúa gracias a la buena visibilidad y lejanía a la que se pueden divisar, se ven manadas numerosas fundamentalmente de Ñus negros, Blesbuck, Hartebeest y Orix. A la vuelta al lodge se nos hace prácticamente de noche (anochece antes que en España, en esta época sobre las 18,15 h. y amanece sobre las 6,00 h.). Cenamos en el patio-porche de la casa principal del campamento, comida típica africana a base de arroz, ensalada, trocitos de carne guisada con salsa de “vete tú a saber” , todo ello en el mismo plato y con posibilidad de rociado de diversas salsas expuestas en multitud de frascos, con un denominador común –casi todas pican-, todo ello regado con los ricos vinos sudafricanos, que ellos no prueban (no saben lo que es bueno) eso sí, toman zumos de todos los colores que a mí más me parecen anticongelante para el coche, la verdad es que me gustan estos potajes (de vez en cuando). Con la novedad del entorno y costumbres, la sobremesa se hace amena planificando la caza del día siguiente resultando que esta finca no es la base principal del safari y cazaremos en principio mañana lunes; Javier irá a otra concesión a intentar Nyala y Bushbuck, ya que en ésta no los hay y yo me quedaré a por Ñu negro y Springbuck. Enseguida a la habitación pues los anfitriones dan señales de cansancio, será por las costumbres horarias que son mas tempraneras que las nuestras y eso que nosotros traemos la paliza del viaje, pero como dice Javier “hay que aprovechar 25 horas al día”.

 

Día 14 / 09 (lunes) 

A las 6,00 h. diana y poco después desayuno a base de zumo, tostadas, mermeladas, pastas, café con leche, etc. Seguido vamos a probar los rifles a un extremo de la finca junta a la valla, con los dos Kobus viene el dueño de la finca que por cierto también se llama Kobus (como Pepes por aquí) no sé, me da la impresión de que no hay mucha prisa, con la cantidad de animalillos que vemos en el recorrido. Javier ha traído un Blaser, 300 mm. y yo un Sauer 7mm., los dos tenemos visor de 3-12 x 56 con retícula iluminada. La diana es un Springbuck a tamaño natural que nos colocan a 100 m. yo me veo mal para meter los cuatro tiros que hago en el cuerpo del bicho, pero me doy cuenta de que, sin motivo, estoy nervioso siendo yo el que falla y no el arma, será que no me gusta actuar con demasiado público soplándome en el cogote, Javier nos hace una demostración y mete sus dos disparos en la cabeza del Springbuck. Volvemos al lodge y Javier se va con Kobus padre a otra concesión, yo con Jr. en el exterior del pick-up y Kobus (propietario de Tshepe) al volante, arrancamos en busca de mis trofeos, las manadas se ven a lo lejos, con mosqueo por su parte como a 500 m., en un leve altozano echamos pie a tierra e intentamos la aproximación a una quincena de Ñus de cola blanca, dada la inexistencia de vegetación que nos proteja, provocamos intencionadamente la huida de la manada hacia una zona donde se aprecian pequeñas acacias esparcidas, así como algún que otro matorral, es curioso y hasta jocoso ver las cabriolas y embestidas que realizan, ahora si podemos finalizar la aproximación hasta aproximadamente 160 m., Jr. me marca el mejor de la manada y apoyado en el trípode me doy cuenta de que no tengo ninguna confianza en hacer un buen tiro, así y todo lo intento y efectivamente, lo pincho de tripa, la manada sale galopando y el herido con ellos hasta una zona más alta como a 500 m. de distancia, iniciamos una nueva aproximación y francamente, yo no distinguía ni notaba ninguna extrañeza del animal herido sin saber cuál podría ser, pero ahí estaba Jr. que me lo señaló de nuevo a una distancia similar, nuevo disparo y de nuevo “panzao” (ni el peor novillero  en una plaza de 3ª) nueva desbandada y nuevo acercamiento esta vez a 200 m., el tercer disparo se lo coloco en la base del cuello, cayendo el Ñu sobre la sombra que proyectaba en el pastizal. Me dice Jr. que es un macho muy bueno, pasando a continuación a la sesión de fotos, llamamos al lodge para que vinieran a por el animal.

Tras cargarlo nos trasladan a otra zona desde donde se divisa, aproximadamente a 1,5 km. y por la parte de atrás, el monte-otero donde se ubica el lodge, nos indican que es una zona querenciosa de los Springbuck, pie a tierra y a zapatear los pastos con los prismáticos en ristre, ya hace bastante calor y yo con la camiseta polar del amanecer!!!, llevaríamos andando hora y media cuando en una leve vaguada avistamos una docena de Eland a unos 300 m., me recreo mirándolos hasta que Jr. me toca levemente el brazo y me dice –Springbuck-, por la dirección de su mirada los detecto con los prismáticos (él no los necesita) que envidia de vista, sabe además que se trata de dos machos y que el de la izda. es el mejor (te cagas ya, con perdón) iniciamos la aproximación sin posibilidad de camuflarnos con algún arbusto, parando en el momento que levantaba alguno de ellos la cabeza y avanzando cuando a los dos les impedían los pastos ver nuestra ubicación, esto fue posible hasta llegar a los 200 m. ya que dejaron de pastar y nos miraban fijamente y eso que ni pestañeábamos, la colocación del trípode es a súper-cámara lenta, el de la izda. esta de perfil, recordándome la diana de la prueba de los rifles, pero esta vez al doble de distancia, puse el pelo, me esforcé en la quietud y salió el disparo, siento en un primer instante la desolación de ver correr al bicho parándose a 80 m. del tiro en dirección contraria a la nuestra, me dice Jr. que tiene la pata delantera derecha rota, le seguimos con la vista y cuando se cubre apresuramos la marcha tras él, ya que ha iniciado la subida hacia el cerro de árboles donde se ubica el campamento, al cumbrear no lo vemos en todo lo que nos da la vista hacia los pastizales por lo que batimos varias veces la zona arbolada, se suman a la búsqueda Kobus II con un tracker, no deja sangre. Deciden ir a comer ya que estamos a tiro de piedra del lodge, son las 13,30 h., lo hacemos rápido en media hora y otra vez a pistear a pie batiendo la espesura, vemos Orix, Eland y Hartebeest, después desde el pick-up cubriendo gran extensión de terreno, vemos una manada de Springbuck pero no está con ellos “tres patas”, seguimos dando continuas batidas con el coche con resultado negativo; empezando a caer la noche y en una pasada cercana a la valla de delimitación de la finca vemos uno a 300 m., me dice Jr. si quiero intentarlo, le respondo que sí, lo meto en la mira y con la malla de cierre por medio le hago un disparo que queda trasero, no cae, repito el tiro huyendo ya el animal y que me perdone por donde le alcancé, así y todo cuando trepamos la valla de 3 m. de altura y nos aproximamos hasta donde estaba, que había una tirada, se levantó y menos mal que se volvió a tumbar herido de muerte, ya que estábamos sin armas al haberlas dejado en el vehículo, felicitaciones por el tamaño del trofeo y satisfacción personal por haber conseguido éste antílope cuya caza daba ya por fracasada, me explica Kobus II que el dueño de la finca es amigo suyo. Lo llevamos hasta la valla y lo pasamos por una gatera de Facos, fotos, cargamos y hacia el campamento, se nos ha hecho de noche en la sabana.

En el campamento dos cervezas, ducha y a esperar a Javier, Jr. llama a su padre y recibe malas noticias, no han dado con el Nyala apropiado, han visto uno pequeño, si han abatido un Bushbuck al anochecer. La espera hasta su regreso, la amenizamos con conversaciones haciendo Jr. de interprete preguntándome por la extensión de España y número de habitantes, que es lo que más me gustaba de Sudáfrica o lo mal que les cae su actual presidente Zuma, que no voy a nombrar con que animal cazable-trepador lo comparaban, la verdad es que fue muy ameno y cordial todo ello mientras preparaban una estupenda barbacoa de carne de vaca que al final resultó un poco pasada a pesar de mis recomendaciones. Me llama la atención un armario-vitrina que hay en la estancia y que está lleno de flechas usadas, aclarándome que el 90 % de la caza en la finca se realiza con arco. Cuando llega Javier hacemos el típico cambio de impresiones de las vivencias del día y a dormir.


Día 15 / 09 (martes)
 

Ayer a la noche dieron por finalizada la estancia en Tshepe, por lo que hoy nos dirigiremos a su finca “Las Montañas”, para ello nos levantamos a las 6,30 h., desayuno, cargar equipaje y pasamos por la granja-vivienda de Kobus II que está de camino a unos 10 km. de la finca de caza y donde están los trofeos del día anterior, tras acabar de limpiarlos, salarlos, etc., los cargan en la trasera del pick-up y nos esperan 300 km. de viaje dirección nordeste a la provincia de Limpopo y más concretamente pasando 50 km. al este de la ciudad de Naboomspruit, en el viaje hacemos una parada para repostar y hacer algunas compras alimenticias en un “Spar”, resulta que el lugar es el mismo que paramos en mi anterior safari a falta de 85 km. de Lephalale (Ellisras antes del cambio de nombres). El viaje dura tres horas y media llegando a la finca que como su nombre indica está formada por montes, no excesivamente altos con valles intermedios por los que fluye un río y varios arroyos, la finca de 3.600 ha. es muy rocosa por lo que se hace imposible la caza a la huella, los caminos en tramos, se transforman en empinadas cuestas de piedra suelta de todos los tamaños y que para acceder a los montes y demás zonas de caza, lo solventan mediante los famosos “Rhinos”, sin los cuales la caza en partes de la finca sería imposible, siendo ya complicada en el resto. En el lodge nos esperan la esposa y madre de los Kobus (Mrs. Susan) y el cazador profesional (pH) Schalk. El lodge, es una amplia casa inaugurada hace seis meses, también de fachadas de ladrillo y tejados de paja, con salón-comedor y habitaciones sobredimensionadas, el acabado y detalles de cinco estrellas, así como las comidas, su presentación, cantidad y calidad. El conjunto se encuentra ubicado en lo alto de una de las colinas que conforman la finca, desde donde las vistas son larguísimas y espectaculares.

Después de la comida y primer contacto con el entorno, voy con Jr. a hacer una espera a Facos en una charca (mas bien un pocito) metida en un vallejo muy cerrado de maleza y al que llegar a él nos cuesta una hora desde donde hemos podido dejar el coche, en el trayecto hemos visto dos estupendos Kudus. La charca no me gusta demasiado ya que incluso no está tocada ni del día anterior, siendo también antiguo el hozado del arroyo, aguantamos hora y media y decidimos retirarnos, el calor es sofocante.

Me comenta Jr. que la posibilidad de caza de Facos a la espera en charcas es bastante difícil, debido a la abundancia de agua en toda la finca, agravado con la escasez de estos animales. De vuelta al campamento vemos desde el alto tres cebras como a 1 km. de distancia, decidimos ir a su caza, la vegetación es bastante densa con espacios de visión mas o menos largos, intentamos la aproximación haciendo el menor ruido posible, orientando nuestra marcha hacia el lugar donde las habíamos visto, hay un ligero viento que rola en todas las direcciones que no me gusta nada, en pequeñas superficies de tierra entre losas y piedras, se pueden apreciar las pisadas recientes y sus heces frescas, constatando el buen tamaño de los equinos, llevamos 1 h. tras ellas cuando las oímos huir por el ruido de sus cascos en las rocas, seguimos el rececho pero con pocas posibilidades de seguir el rastro, ya que a la huella es imposible, decidimos volver al alto y seguido al lodge. Después de cenar habiendo anochecido ya, no muy tarde como a las 19,30 h., nos proponen ir a farear, todo es nuevo para nosotros, Schalk al volante, Jr. con el foco en el exterior del pick-up y Javier y yo ojo avizor. Para cuando nosotros queremos darnos cuenta, Jr. ya nos ha narrado el “currículum vitae” del animal y eso que están entre la maleza y pajotes altos, aparte de la especie y sexo, nos indica si es tirable o no, de esta forma Javier falló al primer Duiker, cosa que no daba crédito, posteriormente abatió un Reedbuck de Montaña, vimos también una manada de ocho Cebras muy nerviosas que no pararon quietas. La intoxicación con el polvo que levantaba el coche a la velocidad lenta que circulábamos, fue de preocupar hasta que me di cuenta y me puse el pañuelo de mascarilla. Estuve en todo el recorrido mosqueado y me preguntaba ¿qué pinto yo fareando desde un vehículo en Sudáfrica., cuando no lo he hecho en mi vida en ninguna parte? La respuesta me la dieron una vez llegamos al campamento y se motiva por la imposibilidad de cazar los antílopes pequeños a la huella o a vista, dada la excesiva altura de la hierba lo que hace prácticamente imposible la caza de algunos de los “duendes” que pretendemos; pensando y cavilando en ello me retiré a la habitación para esperar al día siguiente.

 

Día 16 / 09 (miércoles)

Diana a las 6,00 h., desayunar y con Jr. al Rhino, me dice que vamos a ir a recechar, parece que va a ser mi acompañante para el resto del safari, Javier se va con Schalk a otra finca a por el Waterbuck y demás. Aparcamos en la ribera de un arroyo, según vamos recechando con la vista cauce arriba veo cuevas de Facos habitadas, también los restos de una jirafa de hace varios meses; la hierba, el cañizo y arbusto de la ribera son bastante densos y altos por lo que no divisamos mas que un Waterbuck muy bueno que tras mirarnos de frente unos segundos emprende la retirada (me acuerdo de Javier que anda loco detrás de este antílope). Después de 1,30 h. abandonamos el valle para coger hacia la derecha otro perpendicular e iniciar la subida por una ladera a la parte llana en lo alto de una sierra, la mayoría del recorrido saltando de roca en roca, me dice Jr. que vamos a por el Klipspringer (todo encaja hasta la traducción del nombre del animalito “saltarrocas”) vemos entre ramas a lo lejos una cebra solitaria, al cabo de un buen rato de caminar y saltar (¿porque no habré venido mas entrenado después de las cervecitas del verano?) me indica  a unos 30 m. una hembra de Klipspringer, el macho puede estar cerca, en efecto cruza por detrás nuestro como alma que lleva el diablo, visto y no visto, es rápido “el jodido”, lo seguimos unos 200 m. hasta otra vaguada pero resulta imposible localizarlo, la vista de ladera a ladera es fundamentalmente de rocas con vegetación entre ellas, me viene a la mente el tono amarillento del curioso pelaje de este pequeño. Bajamos por otro pequeño vallejo hacia donde hemos iniciado el recorrido, certificando la existencia de agua en pequeños pozos a lo largo de estos regatos. Seguido con el Rhino hacemos muchos Km. vemos Kudus; Ñu Azul, Impalas y Eland, antes de ir a comer localizamos un Steenbuck en una llanura muy amplia y con unos arbustos que nos llegan a la cintura (una especie de aulaga de Castilla-León) por lo que solo le vemos saltar de vez en cuando, a pesar de todo Jr. arranca con el Rhino tras él campo a través, ya lo habíamos perdido cuando nos quedamos atorados, por lo que tenemos que emplearnos en levantar y empujar hasta sacar el vehículo del promontorio, pasado el pequeño apuro seguimos carrileando, veo Blesbuck y tres Hartebeest, los viajes en el Rhino están rozando lo traumático debido a los baches de los caminos, cuando no son pendientes importantes de rocas sueltas (cuantas veces daríamos en los bajos) bendigo el momento que me acordé de meter a la maleta la “faja” para mi hernia discal, que normalmente no suelo usar mas que en condiciones extremas. Después de comer y sin apenas descanso, vamos a por las cebras del día anterior, tras andar como ¾ de hora, vemos algunas huellas y las divisamos entre el arbolado y bastante lejos gracias a que están en un pequeño altozano, nos vamos colocando a contra viento y nos acercamos a 70 m. entre maleza y árboles, colocamos el trípode y elegimos el animal, no paran quietas, no espero demasiado corrijo al codillo y resulta un tiro un poco adelantado sobre la pata a los pulmones, así y todo cae, se levanta y se desplaza como 30 m., la remato para evitar su sufrimiento, es mi segunda cebra y cada vez me da más pena cazar este animal, es un buen macho, hacemos las fotos de rigor y allí la dejamos dada la inaccesibilidad del paraje, posteriormente vendrán los negritos del campamento a por ella. Deshacemos lo andado hasta el lodge, descansamos un rato y volvemos a coger el Rhino para de nuevo reanudar la caza.

Hacemos muchos kilómetros, escudriñando orografías muy diversas, observando el posible hábitat de los pequeños antílopes, me doy cuenta de la dificultad de localizar a estos “duendes” y comprendo en parte, su caza nocturna. Hablando de oscuridad, a las 18,00 h. ya estamos apostados en un cebadero de Leopardo y Bushpig. Ya había hablado de esto con Jr. en las numerosas horas de convivencia diarias, diciéndome que antes de nuestra llegada, estuvieron echando maíz varios días en un lugar elegido por ellos al pié de un “playing tree” y que todos los días lo comía el Bushpig, haciendo una espera el día anterior con su padre, entrando el animal sobre las 21,00 h. y tardando media hora en abandonar el cebadero. El puesto de tiro estaba colocado en la ladera próxima tras unas rocas, al aire libre y a 70 m. de distancia, lo que a mí me pareció demasiado lejos, respondiéndome que no querían correr riesgos de “meter olores” o posibles ruidos que desbarataran la empresa, me explica que son –muy muy listos- y me doy cuenta que para ellos es una pieza de caza muy especial; también han colocado en el “playing tree” una pieza de carne de los animales abatidos en días anteriores, así como alguna víscera en el suelo, esto se debe a que tienen tres Leopardos por la finca y uno de ellos merodea por aquí como dan fe las huellas que vimos. Resulta que la finca tiene permiso para Leopardo pero por daños al ganado, no disponiendo de permiso de exportación del animal, al año en la provincia del Limpopo se conceden únicamente diez. Nos sentamos en dos sillas y empezamos a distribuir el equipamiento a nuestro alrededor y lo más a mano posible, ya que en plena noche, o lo que es lo mismo, en completa oscuridad, los movimientos para coger o dejar algo tienen que ser exactos y precisos en aras de no meter ni el mas mínimo ruido; todo parece estar en su sitio, el trípode a la altura y distancia correctas, la batería con el foco de luz roja listo para iluminar el escenario, los rifles como si de sendas novias se trataran (el suyo para el Leopardo) pequeña nevera con agua y lo más curioso la “oreja grande” como la llamó Jr., se trata de una pequeña parabólica transparente con empuñadura como la de un taladro y auriculares acoplados, todo ello a efectos de oír cualquier movimiento o mordisqueo de los cebos, pruebo el artefacto y la verdad es que funciona, incrementando notoriamente cualquier ruido que acontece, será Jr. el encargado de usarlo. Comienza la espera, hace bastante viento que llega hasta nosotros formando remolinos dada nuestra posición en la ladera, no me gusta aunque confío que nuestra altura respecto al cebadero impida delatarnos, los ruidos de la noche africana son para vivirlos, pasa el tiempo y no entra nada, da tiempo para mirar una y otra vez al cielo viendo la cantidad de estrellas, que se multiplican si lo haces con prismáticos, da tiempo para –joder que frío hace- adormilarse (la verdad es que estoy durmiendo muy poco y mal) de repente un instante mágico y que paraliza el corazón, Jr. me toca el codo y me hace una mueca hacia el cebadero, esperamos, escuchamos volvemos a esperar, nos damos cuenta que no es el Bushpig, le doy el foco por si es el Leopardo y veo que se trata de algo del estilo del Tejón, Nutria, Garduña o similar (la visión no da para detalles) es un honey badger, el caso es que está subido al árbol dando buena cuenta de la carne, me dice Jr que es un animalito al que le gusta mucho la miel; aguantamos hasta las 22,00 h. y nos retiramos. En el lodge ya está Javier duchado y ha conseguido un Impala y dos Facos sin valor cinegético que le dijeron que tirara para hacer carne para alguien de la finca. Jr y yo nos vamos a farear en el Rhino, subimos a las zonas altas de las montañas y conseguimos ver una civeta y una jineta, que me comenta Jr. se diferencian en el tamaño de las manchas, a mi no me da tiempo de apreciarlo ni casi distinguir qué clase de animal se trata dada la distancia y escasa luz, aunque hubiera sido difícil intentar conseguirlas me dice que están protegidas. Dejando las zonas altas descendemos y batimos las zonas próximas al río, lo que se nota claramente por el bajón de temperatura que se hace notoria en un instante, yo lo achaqué al aumento de humedad, por cierto en otra ocasión y cuando vadeábamos el río por una zona de poca profundidad, me comentó Jr. que en esta parte, el había visto varios cocodrilos variando el tamaño desde metro y medio hasta tres metros y que algún negro cuando iban a lavarse había caído en sus fauces, lo que de nuevo me hizo recordar que realmente estaba en África, volviendo a la caza, consigo un Bushbuck en un pastizal al lado del río y que nos cuesta media hora cobrar, el tiro está alojado en la caja y el animal se ha desplazado algo, pero la falta de alguna referencia nos despista y tenemos que batir la zona concienzudamente para dar con él, me gusta este animal, lo sacamos al camino y hacemos las fotos de rigor, después de cargarlo en la cartola proseguimos la caza, tras un buen rato conseguimos localizar un Duiker, al que hago un disparo al pecho que queda un poco bajo, veo como sale corriendo, de nuevo el cobro de la pieza se complica, pero apenas ha andado 20 m. cuando lo encontramos, la avería del tiro es importante. Tras fotografiarlo y cargarlo nos dirigimos al campamento, con mejor humor que el día anterior ya que la nocturnidad parece justificada y con ganas de llegar, pues el frío empieza a tener contacto con los huesos. En el lodge están todos acostados, es la 1 ,00 h. de la madrugada, ayudo a Jr. a limpiar los animales y a dormir, realmente estoy cansado.




Día 17 / 09 (jueves)

Como la noche ha sido fructífera y nos hemos acostado a las 1,30 h. (cosa rara en estas latitudes) he quedado a las 7,30 h. a desayunar. Hemos ido al cebadero a ver cómo está de maíz y carne comprobando que no han dejado nada, vemos las huellas del Bushpig en los alrededores, a las 17,00 h. vendrá el negrito a servir de nuevo las cenas de hoy. Seguimos con El Rhino intentando localizar caza hasta las 10,00 h. que Mrs. Susan nos ha citado para comer, siempre con el postre como primer plato, en este caso unas natillas con sabor a plátano y rodajas de la misma fruta y papaya, todo ello sazonado con semillas parecidas al alpiste y de segundo nada de mariconadas, 2 huevos fritos con bacón, 2 salchichas enormes de Ñu y ensalada para acompañar. Después de reposar un rato quedo con Jr.  a las 11,30 h. para ir a recechar al escurridizo Klipspringer (me tiene jodido este animal). Dejamos el Rhino a las 12,00 h. y estamos de vuelta al mismo sitio a las 15,30 h., en todo el recorrido no vemos nada, hasta última hora que nos arranca una pareja de la ladera por encima de nosotros y que justo nos da tiempo a identificarlos, iniciamos de nuevo la persecución tras ellos, siendo muy difícil sorprenderles ya que el ruido  producido por la sequedad de la hojarasca, ramas, etc., (aunque intentamos pisar de roca en roca) supongo pone en alerta a estos enanos y provoca su huida; en las vegas, veo zonas muy tocadas por los Facos pero no hay forma de divisar uno. Nos cruzamos con Javier y Schalk y les noto aburridos ya que no consiguen el Waterbuck. Seguimos con el Rhino y nos damos una buena paliza, vemos una Faca con dos crías que podría ser tirable, pero ante su situación familiar ni me lo planteo. Posteriormente y cercano a un arroyo sale un Bushpig con una cría mayorcita, le hago un disparo según escapan fallándolo y cuando dobla intento hacer el segundo pero sin haber tirado del cerrojo, le explico a Jr. la falta de costumbre por utilizar normalmente en batidas y monterías el semiautomático. Ya casi a las 18,00 h., Jr. me señala una pareja de Klipspringer en una ladera rocosa muy querenciosa que ya habíamos batido con anterioridad, están como a 80 m., consigo meterlos en el visor y elegir el macho, aprecio su peculiar color amarillento lo, que supone un perfecto camuflaje, me pasa por la mente la pequeña superficie de blanco que ofrece el animalito mientras nos mira de frente permaneciendo estático, pongo el pelo rozo el gatillo y desaparece el Klipspringer, noto la alegría de Jr. al decir “muerto”, nos ha hecho sudar de verdad este pequeño durante estos días pasados. Fotos y nos vamos rápidamente con él al campamento ya que me explica Jr. que la piel de este animal hay que ponerla en sal como máximo 2 horas después de muerto, ya que de otra forma puede caerse el pelo en el futuro.

Llega Javier con Schalk que no han hecho nada, cenamos y me voy al cebadero de Bushpig sobre las 20,30 h. tras hacer un poco de tiempo, ya que ayer nos retiramos más tarde y aún no había entrado. Cuál es nuestro asombro al llegar cargados con todo el material y comprobar que se había comido todo sin dejar un grano, después de dedicarle, entre risas, delicados calificativos por su astucia, no nos queda otra que rebobinar cargados con todos los aperos que llevábamos para la ocasión (faro, “oreja grande”, linternas, agua, ropa para el frío, trípode, armas, etc.) y volver al lodge. Una vez allí mientras preparamos el Rhino para farear (la verdad es que Jr. es incombustible) me pregunta si tengo inconveniente en que venga su hermana con nosotros, llegó a la casa el día anterior y le gusta también la caza, le digo que por mi parte no hay problema y le ofrezco el asiento de adelante, a lo que no acceden a pesar de mi insistencia, por lo que se instala en la cartola; andamos varios Km. sin ver nada y al cabo de una hora vemos tres Reedbuck de Montaña sin saber si hay algún macho hasta que uno de ellos se desplaza hacia la derecha y distingo sus protuberancias en la cabeza, con la referencia de sus ojos brillantes, le hago un disparo que le atraviesa el cuello quedando seco, espero que no le afecte para la taxidermia, gran alegría y a mí me parece que no está demasiado bien armado, a lo que Jr. me responde que el Reedbuck de Montaña no desarrolla tanto los cuernos como el Común, catalogándolo como un buen ejemplar, lo sacamos al camino para hacerle las fotos pertinentes, ya que la hierba alta no nos lo permite, lo cargamos como acompañante de nuestra pasajera eventual y nos dirigimos al campamento. A nuestra llegada Javier ya está acostado con resultado negativo en su cacería. Quedo con Jr. a las 7,30 h. para desayunar ya que tenemos casi toda la labor hecha, el Steenbuck que me queda lo intentaremos en otra concesión el sábado junto a los Facos. Me retiro a la habitación con ganas de cama.




Día 18 / 09 (viernes)

Cómo pasan los días que ya no volverán!!!, después de desayunar decidimos ir a la zona del arroyo hozado por los Facos, aunque el día no es el mejor para ellos, ya que no hace mucho calor y además sopla el viento. El otro equipo ha madrugado más y han ido a la finca de anteayer a por el Waterbuck. La verdad es que no hemos aguantado mucho en la espera, pero he aprovechado para hablar con Jr. largo y tendido, también sobre su taxidermia y mis dudas sobre si hacer los animales aquí o en España, después hemos dado una vuelta en el Rhino sin éxito y a las 12,00 h. a comer al lodge. He decidido que como vamos a ir a la espera del Bushpig a las 5,30 h. y nos vamos a quedar hasta que haga falta y pensando que mañana será un día muy largo desde las 5,00 h. que nos levantaremos para ir a la otra concesión ya que está a 2 horas de coche, echarnos una siesta hasta las 3,00 h. pues dice Jr. que hay que dar unas vueltas con el Rhino antes de ir al cebadero, la verdad es que me queda poco tiempo de descanso, tras el cual vuelta al tajo viendo dos Kudus y algún antílope más. Estamos instalados en el cebadero a las 18,00 h., hace un viento de costado del noroeste que no tiene por qué ser malo de necesidad, pero que francamente nos hizo pasar mucho frío, hasta el punto que en un momento dado me entra una tiritona total, aguantamos hasta las 24,00 h. que ya está bien, 6 horas en el puesto sin menearnos ni levantarnos de las sillas y temblando de frío, me imagino que él, por su juventud y afición y yo por lo descerebrado, si es cierto que se recortó el tiempo al oír ruidos de masticar carne y huesos comprobando la entrada a los cebos de una Hiena de piel marrón que pude disfrutar en la cruz de mi visor, haciéndole brillar sus ojos el haz de luz roja del foco, por supuesto respetamos la prohibición de caza de este animal al estar protegido en esta zona. Total que nos retiramos hacia el campamento con cierto bajón, pero no sin humor cuando comenté lo mucho que nos estaba “tocando los c... el animal”, tacos que hacen mucha gracia a Jr.

 

Día 19 / 09 (sábado)

Salimos de Las Montañas a las 6,00 h. hacia la concesión distante unas 2,30 h., vamos los Kobus y yo con el objetivo del Steenbuck y los Facos, el propietario de la finca se llama Jimmy, genuino arquetipo afrikáner, rubio hasta las cejas pantalón corto y sin parar de hablar; la finca en gran parte se destina a explotación agrícola y ganadera, me llama la atención una piara de unos 20 jabalís hozando en un cerrado cercano a la casa, son más pequeños que los de aquí y con el morro más fino, ¿su destino es la caza con arco? . Después de mucho oír hablar y no entender nada, damos una gran vuelta por toda la finca, enseñándonos las plantaciones en las que suelen estar los Facos aunque en algunas zonas será difícil que entren ya que están protegidas con alambrada electrificada, recorremos la orilla de un río en el que no corre el agua, pero hay charcas intercaladas con zonas secas, donde se ven cantidad de pájaros de todas las especies y tamaños, también una manada numerosa de monos azules que se han acercado a beber y Jr. aprovecha la ocasión para ilustrarme de donde proviene el apelativo de azul de este mono, también vemos una pitón de aproximadamente 10 m. que yo agarro la cola para que se vuelva ante la mirada atónita de los demás, diciéndoles –son muy lentas- más tarde que pensándolo bien, se me hizo un nudo en la garganta. Una vez pasado el trance, en una zona de pastizales



vemos dos grandes Facos acompañados de dos medianos, Jr. y yo echamos pié a tierra e iniciamos la aproximación, estamos como a 200 m. pero la hierba está alta y apenas les veo el lomo, no consigo localizar con rapidez al macho, por lo que emprenden la huída. Volvemos a la casa y tomamos el típico picnic en la parte trasera del pick-up, después nos dejan a Jr. y a mí en una zona donde hay unos comederos de vacas donde suelen ir los Facos y que son unos cilindros de hormigón y cubiertas de tractores donde se deposita el pienso, también disponía de pila de agua con zona embarrada; de momento hace mucho calor y la zona se llena de avifauna variada, calculé unas 100 gallinas de Guinea, innumerables tórtolas y diversos pájaros, también se dejo ver un Chacal y lo más curioso es que las Gallinas le hacían frente armando un gran revuelo hasta que el cánido opto por la retirada, no dándome tiempo a hacerle un  disparo; los Facos empezaron a partir de las 18, 00 h. y hasta la noche, 45 minutos después, llegué a contar 24 bien solos o en grupos de dos, tres y cuatro, ninguno de ellos merecía la pena, dejándose ver únicamente la punta de los colmillos a algunos de ellos, no obstante a última hora y prácticamente de noche veo dos que están comiendo muy juntos, uno de ellos no parece tan desdentado, me animo y le hago un disparo con la mala fortuna de acertar al otro, así y todo me da otra oportunidad y esta vez lo fallo incomprensiblemente, en el primer tiro con la mala postura, apoyé mal la culata y el golpe del visor en la nariz me hizo una pequeña herida; los Facos están increíblemente gordos, se nota que la dieta diaria de pienso les sienta bien, tomamos el evento con mucha sorna y enseguida llegan a buscarnos, cargamos el bicho y nos vamos



a por el Steenbuck, que es lo que me interesa. En el exterior del pick-up Jimmy con el foco, Jr. y yo, conduce Kobus, Tragamos polvo a tope, se ve alguna hembra y realmente me doy cuenta de lo pequeño que es este antílope, poco más que una liebre con las patas mas largas, al cabo de un rato detectamos un macho a unos 70 m., sin pensarlo dos veces apunto a la zona de atrás pues se iba corriendo y le acierto, el asombro por el tiro es general llegando a continuación las felicitaciones de todos, exclamando Jr.-buen tiro- Nos vamos hacia la casa a realizar sus transacciones comerciales y emprendemos el viaje hacia “Las Montañas”, Jr. duerme todo el viaje, llegamos sobre las 23,00 h.. Javier ha conseguido el Nyala y el Waterbuck, comentamos, cenar y a dormir. 



Día 20 / 09 (domingo)

Salimos a las 7,00 h. hacia la finca donde Javier consiguió el Waterbuck, los dos equipos en dos coches, pues Jr. y yo tenemos que volver antes para la última oportunidad del Bushpig. La finca está cerca de Naboomspruit, es muy interesante, dispone de unas charcas muy apropiadas, el paisaje es de pastos entremezclados con matorral y arbolado, es prácticamente llana. Batimos la zona con Schalk al volante, vemos Waterbuck, Eland, una gran manada de Blesbuck de unos 200 ejemplares en la que hay bastantes blancos, Jirafas, Avestruces y un Chacal. Paramos a comer (picnic) en una charca grande que dispone de una caseta con porche-mirador, después nos dejan en otra charca en el que el blind es un remolque cubierto con tela de camuflaje, no me gusta ya que considero está colocado demasiado cercano al agua, al cabo de dos horas nos retiramos aburridos después de haber estado mirando con los prismáticos animales lejanos, decidimos hacer la vuelta a “Las Montañas” con tranquilidad con la mente puesta en el Bushpig. A las 18 h. estamos listos con ropa como para ir al Antártico (que queda mas cerca) hoy no se mueve una hoja, la noche es muy oscura ya que el cielo está cubierto de nubes, se ven algunas estrellas, muy pocas. A las 19,45 h. se oye perfectamente y sin la “oreja grande”, como se acerca con mucha cautela un animal o quizás son dos, se paran permaneciendo estáticos unos minutos para volver a ponerse en movimiento, no están juntos, en seguida se oye el mordisqueo de los granos de maíz (por comer con la boca abierta) y el corazón y cerebro estallan cada uno por su lado, Jr. me susurra que hay que esperar un rato a que se tranquilicen y asienten comiendo (joder haber si van a terminar con la ración de grano y se van a ir de rositas) la tensión es máxima, al cabo de 5 minutos me dice que prepare el rifle, buaaag, estoy a tope, apoyo el rifle desde mi posición de sentado y lo oriento hacia donde supongo está el comedero, no se ve ni jurar, solo zonas oscuras y otras mas oscuras, me enciende el foco y me dice “lo ver, lo ver”, él sin mira sí, yo con mira tengo mis dudas que se acentúan por el miedo a fallar después de toda la labor, no lo tengo claro, he debido de disminuir los aumentos, no me digas ni porque ni cuando, la retícula iluminada no me sirve ya que no tengo definido el animal, han pasado como 5 segundos y apaga el foco, oímos como se aleja, fuerte tensión en espera, de nuevos ruidos que alimenten mi esperanza de no haberla cagado del todo, diez minutos tardó en entrar de nuevo con sus correspondientes paradas de inspección, esta vez se nota claramente que son dos, ruidos de masticar y nueva espera para que cojan gusto a la pitanza; compenetrados 3, 2, 1, foco, meto la mira afino a la zona y de nuevo la frase en el oído “lo ver, lo ver” en 2 segundos mal veo una forma que mecagüen... está de culo, será o no será, no se puede fallar, solo un segundo más y ya he hecho el disparo y apagado de foco ya que únicamente es visible con luz la pequeña zona del cebadero siendo lo demás arbustos y ramas, solo trabaja el oído, notamos como se desplaza y a continuación para, ruido de ramas, no sale zumbando, repetición de ruidos y parada, creo que está tocado, no se oye nada, ahora creemos que está muerto, espera de unos 5 minutos y decidimos bajar y mirar, según nos meneamos bajando cada uno con su linterna, oímos ruido de hojarasca, Jr. va delante me saca 10 metros de ventaja, le seguimos está herido, entre ramas, arbustos, rocas, etc., seguimos el ruido, la oscuridad es total, maldigo no haberlo dejado seco, al cabo de 100 metros conseguimos acercarnos a distancia de linterna, está sentado mirando las luces de las linternas, consigo colocarle un tiro en el cuello, la satisfacción es máxima, comprobamos que el primer tiro le había entrado de arriba hacia abajo por la parte alta del jamón derecho, nos abrazamos por la feliz culminación de la complicada y prolongada cacería diciéndole –que grande eres chaval- para después acercar el Rhino al lugar lo máximo posible y cargar el animal, una vez en el lodge, recibimiento casi con alfombra roja, felicitaciones de todos, noto una especial disimulada para Jr. por parte de su padre y del pH Schalk y me doy cuenta del valor de este animal para estas gentes, bien sea por su escasez o dificultad de conseguirlo, no siendo posible de otra forma que como en las esperas vividas, fotos de todos con todos teniendo como protagonista a la Bushpig, que resultó ser una hembra de 76 kg. Comentarios, cena, amarula y a las 23,30 h. a la habitación.

Día 21 / 09 (lunes)

Día de partida, después de desayunar y hacer las maletas, nos despedimos de Mrs. Susan, hija y Schalk y nos dirigimos con los Kobus a Naboomspruit, donde tienen la taxidermia, concretamos los trabajos y liquidamos, Javier aprovecha para comprar unas cuantas pieles, tras lo cual nos acercan al aeropuerto de Johannesburgo previa parada en una tienda cercana para comprar los regalos de rigor. Comemos en el mismo aeropuerto y tras una pequeña sobremesa nos acompañan a facturar las maletas y seguido las armas (la tranquilidad que genera esta ayuda en estas situaciones es de agradecer) nos despedimos con sinceros sentimientos de amistad, al pasar por el scanner me localizan un puñal que había comprado para mi amigo Juanjo y que se me ha olvidado que lo llevaba en el equipaje de mano, lógicamente no me dejan pasarlo, una vez en la zona de embarques hicimos tiempo paseando por las tiendas hasta las 22,30 h. que sale el vuelo vía Madrid y Bilbao donde llegamos a las 9,15 h. del martes 22 de septiembre sin ningún contratiempo mas.

Así fue como paso. 

Las Arenas-Gatxo-Bizkaia

Juan Luis de Dios Arrausi

 

  • Pd.: - Días posteriores al safari recibí un e-mail diciéndome que todos los trofeos excepto el Steenbuck, habían dado oro en el SCI..
  • - Pido disculpas si me he excedido en algunos comentarios, pero que con el permiso de Carlos, pueden servir de referencia a futuros cazadores.

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