De cazador para cazadores

XXI - Dos mallorquines en Sudáfrica

Este año cumplí el sueño de mi vida: Cazar en África. Desde pequeño soñé con este momento.  Las películas de Tarzán, las minas del rey Salomón o Hatari me transportaban a esos lugares lejanos y mágicos, los cuales recorría mentalmente en cacerías imaginarias. Este año nos decidimos y que mejor que un viaje compartido de padre e hijo. Después de consultar e informarnos en algunas agencias de safaris españolas, contactamos con Carlos Más Safaris y decidimos que sería nuestro agente. ¿Qué es lo que nos decidió? No lo sé, tal vez esa empatía que te produce la primera vez que hablas con él. Su manera de vivir por y para la caza. Tal vez lo sencillo que te lo pone todo cuando hablas con él.

21/6/09 – 22/6/09

Salimos de Mallorca a las 21 h. con Iberia con destino a Johannesburgo, con una escala en Madrid que aprovechamos para algunas compras de supervivencia (vino y embutidos). Este vuelo es muy práctico porque puedes dormir durante el vuelo, llegando a destino a media mañana, pudiendo haber descansado en el avión por haber viajado de noche y no haber diferencia horaria. Una vez con las maletas en la salida de pasajeros, nos estaban esperando el PH Kobus e hijo. Los saludos de rigor y nos acompaña a realizar el trámite de las armas. Nunca se podrá agradecer lo suficiente que la empresa de safaris te solucione este trámite. En nuestro caso, conocían a nuestro agente y en poco tiempo estábamos de camino al todo terreno para iniciar nuestro viaje. Comida en un centro comercial y nos trasladamos al que sería nuestro campamento base: SHUMBA’S REST. Un Resort, cercano a la ciudad de Mookghopong, con unas instalaciones 5 estrellas que harían las delicias de nuestra estancia. Es impagable que a la vuelta de un duro día de caza puedas relajarte en un jacuzzi antes de compartir mesa ante una estupenda cena, y rematarlo todo con unas cervezas ante el típico fuego de campamento.

En esta finca se puede observar una representación de la variada fauna africana. Impalas, Ñus, Kudus, Cebras, Nyalas, blesbuck así como los ansiados Facocheros. A nuestra llegada tomamos contacto con un emocionante paseo en medio de esta vida salvaje, acompañados por el que sería nuestro principal guía de caza,  el PH Schalk. La primera impresión es de tipo duro, amante de Elvis y la música disco de los 60 y 70, pero según pasaban los días se mostraba como lo que era en realidad; Un gran tipo. Después comprobamos nuestra arma. Dos disparos y todo en orden. Para este viaje hemos traído un 7 mm. RM con balas Remington 160 gr. Nosler Partition. Cena en  el restaurante del resort y descanso en nuestro bungalow.

23/6/09

Despertador a las 6 y en media hora estamos en el edificio  del restaurante ante un estupendo desayuno y contemplando como amanece el día sobre un lago cercano. Ciertamente África tiene unos tonos únicos que enamoran.  Salimos para iniciar un rececho en los terrenos del resort, a la busca de un Ñu azul. Vemos varios ejemplares satisfactorios pero no nos dejan ponernos a tiro. La fauna con que cuenta esta finca es muy abundante y variada. Nuestros inicios no podían ser mejores, cazando a la huella y mostrándonos lo listos que son estos animales. A mediodía paramos para comer. Otra sorpresa de este viaje han sido las abundantes y variadas comidas, tanto en campamento como los días que nos llevábamos picnic para comer en el campo. En este caso, preparado en el mismo día, con nuestras ensaladas individuales y platos de carne asada fría, principalmente pollo y ternera, junto con variados y sabrosos sándwiches. Todo ello con la inseparable nevera portátil que nos acompañaría a todas partes en el todo terreno y en los puestos de espera, con agua, refrescos y cervezas. Y sin olvidar platos, cubiertos y servilletas y manteles. Por la tarde, nos trasladamos a la finca “Las montañas”, propiedad del Sr. Kobus. Esta finca es enorme,  combinando la explotación agrícola con la caza. Parte de esta finca es muy abrupta, con lo que la dificultad de cazarla es máxima, aunque con la ventaja de encontrar unos animales con excelente trofeo. Para acceder a las zonas más inaccesibles contamos con la ayuda de una mula mecánica. Con sus dos asientos y su pequeña caja posterior, añadida a su capacidad todo terreno hacen de ella un elemento imprescindible para la caza en estos terrenos. Partimos con Kobus Jr al volante, mi hijo Fernando en la caja trasera y yo al lado del conductor. Vemos un grupo de ñus azules macho, por lo que iniciamos su rececho. Nos ponemos  unos 100 metros, apuntamos a la zona vital y disparamos. El disparo está bien colocado, aunque algo trasero, afectando  a la zona pulmonar. El ñu inicia la carrera, en movimiento doblamos el tiro en la caza torácica y un tercero en la zona lumbar. Nuestro animal se distancia de sus compañeros, a unos 200 metros. Nos acercamos sigilosamente, y disparamos de nuevo. Esta vez es un perfecto tiro de codillo, que tumba al animal. Aún así, tuvimos que rematarlo con un disparo al cuello para terminar con su sufrimiento. Verdaderamente son duros estos animales, llamados búfalos de los pobres, sin tener nada que envidiar a sus hermanos mayores. Este ha necesitado 4 disparos, tres de ellos mortales más un 5º para rematarlo. Recogemos el animal en la caja posterior del “cochecito” para su traslado a las instalaciones de la finca. Los Skiners proceden al desuello mientras nosotros damos cuenta de la cena, antes de trasladarnos a nuestro campamento. Hemos conseguido nuestro primer objetivo.

24/6/09

En el día de hoy nos trasladamos a una nueva finca acompañados por los PH Kobus y Schalk. Mucho más llana que las anteriores. Es la típica estampa de película con las manadas de antílopes pastando libremente. Nuestro primer objetivo es el blesbuck. Vemos un ejemplar macho separado del grupo, iniciando nuestro acercamiento y nos hacemos con él con un tiro de codillo a 120 metros. Fotos de rigor y buscamos nuestro siguiente objetivo. El PH Kobus nos ofrece cazar un ejemplar de Red Hartebeest, del cual nos comenta que esta finca cuenta con varios ejemplares con un buen trofeo. Decidimos que será mi hijo quien realice el rececho. Iniciamos el mismo con el todo terreno para su localización. Vemos varios machos con un excelente trofeo, e iniciamos su caza. Nos aproximamos con cautela ya que su estado de atención es máximo. Después de varios acercamientos podemos dispararle. El tiro le rompe una pata. Inicia la carrera y un segundo tiro acierta en el hombro de la otra pata. El animal se encuentra con varios ejemplares con lo que nos dificulta su identificación. Tras varios acercamientos infructuosos podemos disparar de nuevo quedando el tiro en la zona alta de la caja torácica, junto con un nuevo disparo en la misma zona. Tras correr unos 300 metros que tuvimos que pistearlo, lo encontramos echado en la hierba. Un último disparo evita su sufrimiento. Nuevamente comentado la dureza de estos animales, que encajan las balas como si fuesen picaduras de mosquito.





Después de estas dos experiencias, nos trasladamos a una nueva finca. Esta vez nuestro objetivo es el Kudu, el fantasma del bush. Iniciamos la localización, atentos con los prismáticos. En esta ocasión, la finca alterna unos cerros de vegetación cerrada con llanuras de densos pajonales altos con pequeños bosquetes de cerrada vegetación.  Siguiendo los consejos de Schalk, buscábamos los reflejos del sol en las cuernas del kudu al moverlos en la cerrada vegetación. Es mi hijo Fernando quien lo detecta en la ladera del bosque, y gracias a que detecta el movimiento de su cuerna cuando le da el sol. Ya que el animal, a pesar de sus más de 200 kg. , verdaderamente es invisible. Iniciamos nuestro acercamiento a pié por la ladera del cerro. Conseguimos acercarnos a unos 100 metros, aunque sin verlo, pero un cambio de aire nos delata y nos evita con una carrera en la espesura. Una vez localizadas sus huellas, iniciamos de nuevo su rececho, siempre sin verlo. Al cabo de un buen rato y cuando intentábamos localizarlo en la espesura, lo detectamos a unos 20 metros de nosotros. Verdaderamente a pesar de su tamaño son invisibles. Apunto cuidadosamente y disparo. A pesar de la cercanía, la bala roza en una rama y desvía su trayectoria. El tiro entra por el pecho con un agujero de entrada y salida limpios, sin tocar hueso. El animal inicia la carrera ladera abajo. Observamos que da poca sangre, aunque suficiente como para seguir su rastro. Al cabo de un buen rato, lo detectamos en un bosquete espeso en los pajonales, iniciando nuestro acercamiento. El animal guarda la distancia con nosotros, por lo que casi no lo vemos, aunque no dejamos su rastro. En un determinado momento, nos podemos situar a unos 70 metros. El área de disparo es muy pequeña, ya que tenemos que disparar entre las ramas en una pequeña zona despejada. Tras consultarlo con el PH Kobus, decidimos intentarlo por temor a perderlo herido. Apunto cuidadosamente y disparo. El animal acusa el impacto corriendo unos 10 metros y cae muerto al suelo. El disparo ha sido perfecto en el codillo. Felicitaciones y nos acercamos a ver nuestro trofeo. Es tremendo. Muy  grande y con los cuernos simétricos. Unas vez en la taxidermia midió 55 “. Ni en nuestros mejores sueños había un trofeo semejante. Me gusta el sistema de cazar en varias fincas, buscando en aquellas que tienen buenos trofeos del animal buscado, aunque ello suponga traslados largos en todo terreno. 

Comemos en la misma finca, nuestro grupo con el propietario. Ciertamente es de agradecer la implicación de los propietarios de las fincas visitadas. Nos han acompañado en los recechos, aportando su conocimiento del terreno y de los animales que en ellos habitan, aconsejándonos en las entradas y abriéndonos sus casa para comidas y cenas de barbacoa. 

Por la tarde, de camino al resort, paramos en una nueva concesión ya que tenía unos buenos trofeos de Impala. Es una finca de grandes llanuras con grupos de arboles llenos de unos pequeños monos que armaban una gran escandalera. Nos indican que no podemos tirar los facos, ya que se ha abusado de su caza y ha bajado su densidad. Parece ser que en un problema bastante generalizado en algunas fincas de Sudáfrica. Vemos un grupo de Impalas, con un buen macho, iniciamos su entrada y Schalk indica  a mi hijo el animal a abatir. Debido a que los animales están en continuo movimiento, dispara sobre un animal diferente al indicado siendo un trofeo un poco más pequeño. El disparo ha sido perfecto. Habiendo quedado el mismo en el lugar del impacto. No es la primera vez que pasa esto en la caza. Dos personas miran un grupo en movimiento y la situación de un animal nos es la misma para ambos debido al propio movimiento de los animales.

Hoy hemos cazado cuatro trofeos, tres de ellos verdaderamente excepcionales.

25/6/09

Ayer por la noche, durante la cena, decidimos darnos un pequeño respiro. Esta mañana intentaríamos conseguir algún bonito faco en la finca del Resort, por lo que establecimos la diana a las 8,30 horas. Esta finca linda con una carretera principal y todo el resto del perímetro con reservas de caza. Los facocheros pasan por debajo de la alambrada entrando en la finca para comer y acceder a las charcas. Después del desayuno, empezamos nuestra jornada intentando ver algún faco desde el 4x4, pero la suerte nos es esquiva. Solo vemos algún ejemplar pequeño entre la hierba. Nos comentan que este año la temporada de lluvias se ha retrasado por lo que las hierbas están aún muy altas lo cual dificulta la observación de nuestros ansiados facos. Intentamos algunas esperas en las charcas pero sin resultado. Entraron a las mismas algunos bonitos Impalas, cebras, los tan buscados ñus del primer día, hasta un precioso Kudu acompañado por varias hembras y un ejemplar más joven. Después de comer, decidimos visitar la finca de “La montana“ del PH Kobus buscando los facocheros. Esta finca al tener abundancia de pastos y pequeñas lagunas es ideal para encontrar algún ejemplar bonito. Después de reunirnos en la misma con Kobus Jr., iniciamos una búsqueda desde el todoterreno para tener más oportunidades de localizar los animales debido a la vegetación y a lo grande y difícil de cazar que es esta finca, aunque ello te permite localizar trofeos de una calidad muy alta. Estando atravesando una vaguada, observamos movimiento en las hierbas, por lo que paramos subiéndose encima da la cabina del vehículo los dos jóvenes, Kobus y Fernando,  para tener mejor visión de la acción. Detectan a varias hembras con jóvenes, destacando una de ellas. Ante el temor de perder la oportunidad de disparar, ya que no parecía que fueran a pararse Kobus Jr indica a Fernando Jr. que si ve clara una oportunidad de disparo que lo intente. Este no duda y dispara a la hembra destacada a unos 140 m, a la carrera, parándola con un buen disparo en el costillar. Bajamos para rematarla y al acercarnos, inicia un conato de carga por lo que repetimos el tiro. Una vez llevamos al animal al vehículo comprobamos que tenía un trofeo magnífico, muy grande y simétrico, por lo que tras las felicitaciones de rigor, el PH Schalk bautizó a mi hijo Fernando con el mote de “Montería Boy”. Nombre que le quedaría para el resto de Safari, y que aún utiliza en las ocasiones que hemos hablado juntos desde nuestra vuelta, por su puntería y facilidad de disparar en movimiento. Seguimos la búsqueda intentando localizar algún ejemplar macho de Duiker, y tras localizar varios ejemplares de Reedbuck, Bushbuck, y Steenbuck, algunos de ellos bastante buenos, no localizamos nuestro Duiker. Solo hembras de esta especie. Nos comentan que por la zona merodean varios ejemplares de Leopardo que causan daños al ganado. Habiéndose localizados un ejemplar macho grande, una hembra y un ejemplar joven. A pesar de no contar con licencia para su caza, el subidón de adrenalina es tremendo, viendo a los leopardos encaramados en todos los arboles con los que nos cruzábamos.  Se nos hace de noche en al campo, lejos de cualquier zonas habitada, por lo que la contaminación lumínica no existía. Nos recreamos con la noche africana, solo por la cual vale la pena el viaje. Nunca habíamos imaginado que pudiese haber tantas estrellas en el cielo, pareciendo que las podías tocar con las manos.

Llegamos al complejo de “Las montañas”, para descargar el faco, y mientras se preparaba el mismo por parte del personal, aprovechamos para dar una nueva vuelta con el “rhino”, el cochecito todo terreno del otro día para visitar una zona de difícil acceso que no cazamos en nuestra última visita. Mientras tanto, el PH Schalk, nos estaba preparando una magnifica barbacoa de carnes adobadas, panecillos calientes con mantequilla y mermelada así como las famosas ensaladas con unos tomates Cherry de sabor muy intenso (posteriormente nos enteraríamos que los cultivan en el resort). Terminamos la jornada con esta magnífica cena regada por cervezas heladas junto con un magnifico vino sudafricano, haciendo planes para, en el día siguiente, intentar conseguir un buen trofeo de Impala. Las instalaciones de esta finca tienen todo lo que uno puede desear por cuanto a comodidad y equipamiento. Nos sorprendió gratamente el nivel de los alojamientos en las fincas visitadas.

26/6/09

Hoy acudimos a la finca donde cazamos el Kudu. Tiene gran abundancia de Impalas, algunos de ellos con magnífico trofeo. Localizamos un grupo de machos, por lo que iniciamos el acercamiento. De nuevo las hierbas y los grupos de arboles y vegetación frustran una y otra vez nuestros intentos. Hoy es mi hijo Fernando el que realiza el rececho. Después de numerosos intentos, se destaca junto con el PH Schalk, para intentar una entrada a un buen ejemplar que se había refugiado en lo más espeso del matorral junto con otros ejemplares. Después de una larga y lenta aproximación tiene una oportunidad de disparo, no exenta de dificultad, ya que deberán disparar por un hueco de vegetación a unos ochenta metros y el animal está de cara, por lo que únicamente se le puede disparar al pecho. El disparo es perfecto, directo al corazón. Felicitaciones para Montería Boy que sigue demostrado su buen tino en el disparo. La mañana nos ha pasado sin darnos cuenta en un rececho que será tal vez el más bonito del Safari por lo trabajado para conseguirlo. La emoción de encontrar el animal buscado, seguir  su rastro, intentar repetidamente las entradas y al final conseguirlo con un gran disparo. De camino al resort paramos en la taxidermia de Kobus Jr, pudiendo contemplar su buen hacer con los trofeos y dejando ya encargada la taxidermia de los conseguidos estos días.

Hoy comemos en el Resort. Siempre hemos encontrado un menú diferente tanto para el desayuno como en las comidas o cenas. Felicitaciones para los cocineros. Por la tarde, acudimos a una finca cercana, que cuenta con una gran extensión de marismas y zonas anegadas. Las vistas son espectaculares, con una abundancia de vida salvaje indescriptible. Bandadas de todo tipo de aves nos sobrevuelan, siendo un espectáculo majestuoso. Los ejemplares de faco que observamos están fuera de tiro por no poder acceder a ellos debido a la dificultad del terreno. Se nos hace de noche ofreciéndonos una puesta de sol impresionante junto con una explosión de vida salvaje, que nos hizo disfrutar de un espectáculo irrepetible. En nuestro paso por las casa de la finca, paramos a saludar a sus propietarios, que son distribuidores de ropa y complementos de caza, aprovechando para renovar algunas piezas de nuestro equipo y a muy buen precio. Mi hijo es sorprendido al recibir de nuestro guía una camiseta de camuflaje como obsequio. De vuelta al campamento, y haciendo tiempo para la cena (hoy han llegado cazadores Americanos), pasamos el tiempo con un fuego de campamento. Son varias horas de relax, de compartir experiencias, y de aprender cosas nuevas. Nuestro amigo Schalk nos enseña algunos detalles de astronomía, como la constelación del diamante, imprescindible para identificar la estrella del sur y así poder orientarte en este hemisferio. Ciertamente no olvidaremos estos momentos tan intensos.

27/06/09

Un buen madrugón esta mañana. Ayer nos comentaron la posibilidad de cazar en una finca situada más al norte en dirección a Zimbabwe. Para ello deberemos levantarnos de madrugada porque hay varias horas en coche hasta la misma. Pero el viaje ha valido la pena. Es una bonita finca de sabana arbustiva, muy grande y con pequeños arbustos muy claros. Ideal para los Facocheros, Duikers, Steenbucks y Springbuck entre otros animales. Nos recibe el propietario. Resulta un enamorado de la pesca así como de la caza, por lo que la visita de dos isleños le ofrece una buena razón para compartir anécdotas de sus salidas de pesca de altura. Nos dividimos para cubrir dos áreas distintas de la misma. En un grupo salen Kobus Jr con mi hijo Fernando, que con un 30-06 prestado por el  primero, acecharán unas vaguadas que hay en una zona de la finca buscando los facos. Mientras tanto, el PH Schalk y yo haremos un acercamiento al lecho de un rio que delimita la finca. Mientras Kobus padre y el propietario de la finca serán quienes nos acercarán a nuestras zonas de caza con el vehículo y a nuestro aviso nos recogerán. Nosotros tenemos más suerte, ya que recién iniciado nuestro rececho, detectamos un bonito faco que es abatido al primer disparo. Fotos de rigor y continuamos con el mismo. La zona nos permite ver varios ejemplares pero la dificultad de tiro es mucha, ya que enseguida entran en la hierba desapareciendo de nuestra vista. El otro grupo no ha tenido suerte, a pesar de haber visto algunos ejemplares bastante buenos. A media mañana nos reunimos los dos grupos, dirigiéndonos a la casa principal de la granja, para tomar una merienda reparadora. Llevamos casi 7 horas desde que nos hemos levantado. Durante todo el safari hemos disfrutado de ver la gran abundancia de caza menor que tiene este país. Gallinas de Guinea, Francolines y tórtolas entre otros nos acompañan cada día en nuestras salidas. Y en varias ocasiones hemos comentado con los profesionales nuestra ilusión de, en un próximo viaje, combinar algunos días a esta caza. Por iniciativa propia, Kobus Jr. ha traído una semiautomática Beretta, calibre 12, junto con cartuchos de plomo 3. Agradeciendo el detalle, decidimos dar unas manos después de la merienda, en  los alrededores de los edificios de la granja. Realmente fueron un par de horas divertidísimas compartidas con nuestros amigos sudafricanos, y que demostró como, entre cazadores, poco tiempo basta para crear lazos de amistad que perduran al tiempo y las distancias. Después de comer, decidimos realizar unas esperas en unas charcas frecuentadas por los animales. Manteniendo los dos grupos anteriores, nos desplazamos a dos zonas distintas de la finca y con distinta suerte. Por mi parte, y debido al cambiante viento, no tuvimos suerte con la misma. A la llegada al puesto detectamos cerca del agua las huellas de un  enorme leopardo, lo que provoca que el PH que me acompaña prepare su rifle, un 375, que nos había acompañado todos los días en su funda, siendo la primera vez que lo tiene a mano.  A pesar de ver algunos ejemplares, entre ellos una hembra de Kudu y varios ejemplares esplendidos de Eland, no tuvimos la ocasión de disparo. El grupo de mi hijo tuvo mejor suerte, abatiendo un bonito faco y fallando otro a pesar de estar convencidos de haberle acertado. Pero un registro de la zona del impacto no reveló sangre, por lo que se dio por fallado. No obstante, gozaron de las vistas de la fauna local que acudía a la charca, entre ellos unos ejemplares de Orix merecedores de medalla que pusieron los dientes largos a mi hijo. Ya entrada la noche nos pasaron a buscar y en el trayecto de vuelta pudimos detectar bastantes ejemplares de Steenbuck y Duiker. Pero debido a la distancia y a lo pequeño de su tamaño no pudimos disparar a ningún ejemplar, debido a la falta de garantía de acierto en el tiro. Ya que en caso de tener que pistearlo supondría un problema y no queríamos dejar animales heridos en el campo.

De vuelta a la casa, nos espera una estupenda barbacoa ofrecida por el propietario, regada por estupendos vinos del país. El cansancio de la jornada, así como el bienestar producido  por una estupenda comida y una mejor compañía, alarga la tertulia de la noche entre bromas y narraciones de viajes de pesca y caza de los asistentes. Todo esto provoca que la vuelta a nuestro campamento se produzca de madrugada, pero ha valido la pena.

28/6/09

Habiendo cumplido nuestro cupo de licencias, acordamos que hoy sería un día de turismo. Por lo que por la mañana, nos dirigimos a un parque nacional para ver una completa fauna africana en plena libertad. Leones, elefantes, rinocerontes entre otros campan a su voluntad en un inmenso parque solo visitable mediante vehículo por unos caminos de tierra perfectamente señalizados. Comemos en el mismo parque en una terraza abierta a la sabana mientras contemplamos un conato de pelea entre dos enormes ejemplares de facochero. Como nos hubiera gustado encontrarlos en otra situación. La anécdota de la jornada la protagonizó una pareja de personas mayores que encontramos en la zona de los leones. Los encontramos parados en medio del camino, dentro de su coche,  y al ponernos a su lado nos comentaron que habían terminado la gasolina, por lo que esperaban a que alguien les ayudase. Decidimos remolcarles con nuestro vehículo, mediante una cuerda que estaba en el cajón de herramientas del todo terreno. A pesar de ser rápidos en la instalación de la cuerda de remolque y de no observar ningún peligro en las cercanías, impresiona mucho tener que bajar en una zona donde habitan estos grandes felinos. Procedimos al remolque en dirección a un punto de control del parque, por un terreno bastante llano y con algunos suaves repechos. Como la cuerda aguantaba íbamos tranquilos a unos 20 Km/hora, pero en la primera bajada suave que encontramos la cuerda se rompió. Una vez detenido el coche de la inercia de la bajada, procedimos a volver a atarla al coche de nuestros amigos, reiniciando la marcha. Al cabo de un rato, ya fuera de la zona del parque más peligrosa por la presencia de los felinos,  y nuevamente en una bajada se rompió de nuevo la cuerda. Extrañados de que siempre se rompiese en una bajada, que es cuando prácticamente no realizaba esfuerzo, volvimos a bajar comentando nuestra extrañeza con el matrimonio remolcado. Nuestra sorpresa se produjo cuando el conductor nos indicó que en las bajadas no teníamos que correr tanto porque él se veía obligado a frenar y así se rompía la cuerda. Intentamos explicarle con nuestra mejor diplomacia que nuestra velocidad máxima en bajada era de unos 25 km/hora y que si se le ocurría volver a tocar el freno, esa noche los leones se darían un banquete, ya que nosotros no nos pararíamos. Gracias a que entendió bien el mensaje el remolque aguanto hasta las oficinas del parque.

Por la tarde visitamos el complejo hotelero SUN CITY. Hoteles, restaurantes, casino y zonas de ocio, piscinas y otros entretenimientos conforman este complejo que vale la pena visitar. Aprovechamos un salón con una pantalla gigante para ver el partido entre España y Sudáfrica para el 3º y 4º puesto de la copa de naciones. Fue tan emocionante como las jornadas de caza vividas. Más de 500 seguidores sudafricanos y dos españoles viendo el partido y celebrando los goles. Finalmente una gran día, una gran victoria y llegamos enteros al resort, a pesar de que nuestros acompañantes, Kobus padre e hijo, en algún momento durante el partido no las tuvieran todas consigo.

29/07/09

Día triste. Hoy nos despedimos de los que ya para siempre serán nuestros amigos. Desayuno, liquidación del safari y preparación de papeleo para la exportación de los trofeos. Intercambio de regalos y propósitos para próximas visitas. Nuestra despedida de esta África tantas veces soñada y que desde hoy ya añoramos. Aprovechamos el día para la visita turística a Johannesburgo y Pretoria, a la vez que hacemos algunas compras de recuerdos para la familia. Esta tarde noche, cogeremos nuestro vuelo a Mallorca, vía Madrid, para el día 30 volver a la rutina diaria. Una vez más se valora el tener una compañía seria en estos viajes. La zona de facturación de Iberia está con una cola inmensa, debido a que únicamente había una mesa de facturación. Pero nuestro acompañante, habla con un conocido suyo del aeropuerto que nos hace pasar delante de todos y nos acompaña a realizar el embarque del arma y municiones. Esto, aparte de evitarnos aburridas esperas en la cola, nos permite completar nuestras compras visitando las tiendas del aeropuerto, las cuales dicho sea de paso son muy recomendables.

Pero una parte de nosotros queda para siempre en esta tierra a la cual ya pensamos volver.

 

Fernando Gil, Sudáfrica 2.009

Lista de Relatos