De cazador para cazadores

XX - Memorias del nuevo mundo

Caza del oso en Quebec
Por Luc Lapierre

La ansiedad es de alto nivel, mis guías y yo esperamos el vuelo de Air Canadá desde Montreal que se verá muy pronto en el cielo azul profundo de Mont-Joli. La primera semana de caza de oso negro se ha estropeado de alguna manera por los vientos, el frío y la lluvia, que son bastante malos para la caza mayor, y una verdadera plaga para todos los guías. En tales condiciones, todos sabemos que tanto osos, como ciervos, alces, Elks, y demás fauna, no se mueven mucho. Las ráfagas de vientos cambiantes con una lluvia torrencial hacen que sus sentidos auditivo y olfativo resulten inútiles, los animales - los depredadores, así como sus presas - simplemente no se mueven, esperando el regreso del buen tiempo.


El bello lago Matane, Gaspé, Quebec

La semana anterior, el porcentaje de abates había sido inferior a la media, de hecho. Acostumbrados a una tasa de éxito de más del 90%, todos los cazadores de oso de la península de Gaspé sufrimos un inusual frente frío que terminó con resultados frustrantes en esa semana del mes de junio que todo el mundo recordará. De 6 cazadores, no pudimos conseguir nada mejor que 2 osos cobrados y uno herido. Si los guías pueden entender que la naturaleza no puede ser domesticada, también entienden que los cazadores provenientes del extranjero esperan que todo sea perfecto. Por lo tanto, incluso con las peores condiciones, en el fondo los guías son siempre culpables de los pobres resultados.


Aunque la temporada comenzó lentamente, Vicente pudo hacerse con este estupendo oso de 140 Kg. En la fotografía junto a Luc Lapierre, autor y propietario de Kennebec Outfitters (a la izquierda)



Carlos Mas (Carlos Mas Safaris) y su hija Sandra

Pero hoy es diferente. Ahora, con clima cálido, un sol radiante y un viento suave de verano de este hermoso domingo, recuperamos la confianza y todo el mundo en la camioneta jura que esta va a ser una semana infernal para los osos.

El Dash-8 finalmente aparece por el oeste, y luego aterriza en la pequeña pista. Un pequeño grupo de quizás 14 pasajeros desembarca, entre ellos 11 son nuestros huéspedes, 7 cazadores, deseosos de ver, disparar y cosechar grandes osos, más 4 entusiastas acompañantes listos para disfrutar, y descubrir un salvaje y desconocido mundo. Obviamente, la mayoría de los miembros de este grupo de felices españoles son amigos desde hace mucho tiempo, y me parece que han venido aquí de vacaciones y de placer, tanto como para una nueva y sorprendente experiencia de caza. Su actitud positiva y el optimismo se contagian rápidamente, justo después de unos minutos, se hace claro en la mente de todos que esta va a ser una gran semana. Ahora, todos con el mismo sentimiento, partimos hacia el campamento.

El campamento Tamagodi, un antiguo lodge enclavado en la orilla del río Matane, uno de los famosos ríos salmoneros de este país, resulta rústico con sus cabañas y comedor de madera. A primera vista, uno podría pensar que este lugar solía ser un puesto de avanzada para los operadores del sector peletero, los madereros y las almas perdidas de este último rincón del mundo. Pero una mirada rápida dentro de las cabinas y el comedor central le hacen dar cuenta al recién llegado que está en un país diferente. Las cabañas, rústicas pero impecablemente limpias, y el comedor, con bustos y pieles de animales salvajes que decoran sus paredes, confirman al recién llegado de que acaba de llegar a su destino: El nuevo mundo, con sus verdes paisajes de montaña, aire fresco rico en oxígeno, los bosques de abeto y arce que abarcan tanto como los ojos pueden ver, y los arroyos de agua prístina y pura donde puede saciar su sed.


Campamento Tamagodi, un rústico lodge en medio de la nada


El inmenso bosque de la península de Gaspé


Cristalinos ríos y arroyos son comunes en el área de Matane

Además, todo aquí - incluso las personas - es de una sencillez y autenticidad increíbles. Nada es teatral o artificial, sólo cosas verdaderas. Edificios de madera, porches de madera, arboleda. Sonrientes guías que le ofrecen ese primer canadiense vaso de cerveza o de vino chileno, como si fuera un viejo amigo, azafatas pasando platos de salazón de pato, los quesos... hasta que el Chef, Benoit, sale de su cocina para anunciar que esta noche, tendremos Gansos nivales silvestres para la cena. A continuación, esta primera reunión rápida se convierte en fiesta donde todo el mundo es cada vez más familiar. Sin duda, se trata de Quebec. Esperando que sea servida la cena de bienvenida, pasamos un animado rato en el porche del comedor todos juntos.

La primera mañana, podemos decir por el brillante sol que este será un día cálido. Y pude sentir que las expectativas estaban altas en el grupo de cazadores que desayunaban en el comedor. Como siempre en estas circunstancias, presento mi equipo de guías a los cazadores, y comienza una sesión informativa de 20 minutos sobre la estrategia de la caza, la seguridad y recomendaciones habituales. En francés, y luego en español, el discurso se refiere a la forma en que la caza se llevará a cabo, y les dan todos los trucos y consejos con el fin de aumentar las probabilidades de cosechar un gran oso. Porque contrariamente a lo que la mayoría de los cazadores extranjeros piensan, la alta densidad de oso negro en muchas regiones de Quebec no genera automáticamente una caza fácil. En realidad, siempre insistimos en el hecho de que el oso es uno de los animales más guerreros de América. Y el más grande, es el más inteligente. Si un cachorro puede presentarse a un cebo con confianza a pesar de los suaves olores humanos - e incluso los sonidos humanos - este no es el caso de un viejo oso, que además detecta el más mínimo movimiento sospechoso. Con esto en mente, todos los cazadores, en mi opinión, se dan cuenta de que el éxito en el futuro - o fracaso - de su caza depende de ellos mismos en primer lugar. La disciplina, el control de olor, la inmovilidad, y la paciencia son las palabras clave.


Un bonito oso como este, se tomará su tiempo para ver, escuchar y oler qué ocurre antes de acercase al cebo


Las trail cámaras son muy útiles en la determinación de la estrategia de caza. La información recopilada, incluye fecha, hora y frecuencia de las visitas de un oso a determinado cebadero.

Después de un largo y ruidoso período de preguntas, se invitó a todos los cazadores a pasar a bordo de un vehículo para conducirlos a un campo de tiro cercano. Allí, todos ellos pudieron familiarizarse con su nuevo modelo Remington 700 en un más que suficiente calibre 30-06. Después de unas pocas rondas de disparos de balas Safari Grade de 180 grains, cada uno se siente convencido de que si un oso se acerca, va a caer sobre su huella.

A continuación, después del almuerzo, todos los cazadores reciben su licencia de caza y se les informa acerca de las normas de caza que prevalecen en este país. Todos son invitados a dormir una corta siesta - pues un cazador descansado es mejor cazador – después, una ducha (solo de agua) y prepararse para salir a las 14h30. Cada cazador, es provisto con un mosquitero, que es necesario, pues en el puesto, tendrán una invasión de moscas negras cuyas picaduras escuecen mucho. Recuerde que la inmovilidad es el primer factor clave del éxito, el sitio de caza no es un lugar para ponerse a jugar con los mosquitos.

Lunes, 14 de junio de 2:30 pm - Mis colegas guías, Stephane y Robín están dispuestos para salir hacia el terreno de juego - la magnífica Reserva de fauna de Matane-. Robín toma 3 cazadores, Manuel, Félix y Javier con él, Stephane toma dos - Jaime y José María - mientras Berthier y Gilbert respectivamente se hacen cargo de Pedro y Enrique, ambos venerables filósofos, van a otra área donde pueden cazar al estilo polaco, en puestos cubiertos. Tan pronto como se montan en las camionetas, todos estos cazadores, sin excepción, sienten que la verdadera aventura comienza ahora. Estoy seguro de que cada uno de ellos ya tiene en mente el borroso dibujo del codillo de un gran oso... Los pick up salen ahora levantado polvo en el patio de tierra, mientras que las esposas desean suerte.

7:00 pm – Tan pronto como regreso de la ciudad donde fui de compras, me sorprende ver a José María y Stephane, su guía, hablando en el porche del lodge de José María. Explican que han sido atrapados en una tormenta aislada - probablemente la única en un millar de kilómetros a la redonda, pues el sol es omnipresente - y José María, ahora totalmente húmedo, comenzó a sentir el frío de la noche. Pidió que lo sacaran, pero prometió "volver más fuerte mañana". Stephane entonces volvió a la Reserva para hacerse cargo de Jaime.

10:30 pm - Cuando un grupo de cazadores de osos regresa tarde después de anochecer, es generalmente una buena noticia. A menudo significa que los guías tienen que pistear un poco a fin de recuperar un oso, o incluso mejor, que podrían haber tenido que trabajar duro para conseguir cargar un monstruo sobre el pick up. Como los muchachos no están de vuelta al campamento, mis sentimientos son buenos, descorcho una nueva botella de Glenfiddich Scotch Whisky y la saco al porche con unos cubitos a la espera del regreso de los chicos. Si han cazado algo, en mi opinión, estarán más que dispuestos a celebrar.

Como las dos camionetas, que regresan de la reserva, se acercan al lodge lentamente, seguidas por Berthier y Gilbert, puedo ver por la expresión de los cazadores que  esta noche no fue "Bonanza". A excepción de Félix, que falló un oso de tamaño justo, la mayoría de los cazadores no vio mucho, solo mapaches, puercoespines, cuervos y ardillas. No hay nada que masticar, de verdad. Para un guía, una noche como esta significa decepción. Para los cazadores, es la desilusión. Para un outfitter como yo, se trata de la reputación. Aunque los cebos están trabajando bien y son visitados diariamente por varios osos, muchos factores pueden ser responsables de tal fracaso. Los cazadores pueden haber hecho algo mal, o los osos pueden tener sospechas de un nuevo peligro. Pero sea lo que sea, mi función no es buscar excusas, sino soluciones. Con el buen tiempo que parece afianzarse en la región, todas las probabilidades están de nuestro lado. Mañana juro, será el día.

Martes, 15 de junio, 10:30 pm – Mientras estoy haciendo algunos trámites en la guía de campo, puedo escuchar golpear las puertas y gritos felices y, debo admitir, entusiastas discusiones entre cazadores que hablan tan rápido que no puedo entender una palabra. Dejando las tareas administrativas, corro afuera y soy testigo de un espectáculo familiar. Familiar, sí, aunque nunca me acostumbro a ello. Los Pick-up están cargados con enormes bolas de pelaje negro, los cazadores ríen a carcajadas y hay un ambiente totalmente eufórico. A bordo de las camionetas están los trofeos de  Manuel y Javier, cada uno de ellos cercanos a los 140 kg, además del trofeo mediano de Félix. Félix no dio oportunidad a dejar salir un oso mayor del bosque al atardecer. Decidió disparar al primer oso que vio. Su expresión, a diferencia de los otros cazadores, parece ser una mezcla de alegría y temor. Tal vez espera a que sus compañeros cazadores aprueben la elección de su estrategia.

El Glenfiddich es derramado generosamente a los tres ganadores de esta noche, como todo el mundo, celebran su "victoria". Incluso Benoit, el chef, quien salió de su cocina a celebrar con los demás. Esta noche, como de costumbre, Benoit va a sorprender a todos con un delicioso plato de su creativa cocina francesa. Pero por ahora, piensa en la fina "terrinne", embutidos y asados que hará de estos osos.


Manuel, Javier y Félix. Los tres "gloriosos" cazadores del martes por la noche con sus amigos Enrique, Jose María, Pedro y Jaime

La cena se sirve no antes de la medianoche, pues los cazadores primero necesitan tiempo para celebrar, para a continuación, volver a la tierra. El jerez Osborne, generosamente ofrecido por Enrique, se bebió hasta bastante tarde esa noche, junto con los bombones hechos a mano con fino chocolate que Jaime Serra y su esposa Josefa trajeron directamente desde Barcelona.

Miércoles, 16 de junio, 5:00 am - Mi “jornada laboral” comienza muy temprano hoy, Enrique y Pedro expresaron el deseo de ir a la caza de ciervos cola blanca en un rancho cercano. Los ranchos de ciervos, son los únicos lugares en Quebec, donde se permite la caza controlada durante todo el año. De hecho, en la mayoría de los ranchos, la reproducción y la crianza de venado es principalmente para ese propósito. Y aunque los ciervos no tienen sus astas totalmente desarrolladas en este período del año, los especímenes mayores y genéticamente más fuertes, ya pueden mostrar bonitas cuernas e impresionantes cuerpos. Y para los cazadores, los ranchos son una buena oportunidad de traer un trofeo representativo de vuelta a casa.

Después de un rápido desayuno, conduzco hacia el norte hasta el rancho, las armas en la caja de la camioneta. Enrique y Pedro, tal como acostumbran desde hace tres días, una vez más hablan de las cosas sensibles de la vida, un apasionado debate sazonado con un seguro y agradable sentido del humor. No me atrevo a decir una palabra, mientras que acabo de disfrutar de este momento de pura diversión. Podría conducir un millar de kilómetros con los colegas a bordo, sin duda.

Una vez en el rancho, cambiamos la camioneta por dos quads de cuatro plazas, que vamos a utilizar para cruzar la empinada ladera boscosa en busca de un ciervo decente. Con las armas de fuego sobre sus rodillas, y el cargador a mano, Pedro y Enrique exploran el área con sus binoculares, con la esperanza de descubrir los grandes entre las ya visibles decenas de ciervos y los cervatillos de una semana de edad. Apenas 10 minutos después de nuestra llegada, Enrique ve un buen macho en la ladera, a una distancia de 40 metros. Desde su punto de vista, el macho, que muestra un amplio y cubierto de terciopelo trofeo, nos mira totalmente inmóvil, pensando que no lo podemos ver desde dónde nos encontramos. Enrique sonríe y mira a Réal, mi compañero guía, como para obtener su aprobación para disparar. Réal sonríe a su vez, diciendo con ello, que se trata de un buen ciervo. Sin muchas dudas, Enrique inserta el cargador en su Remington, acerroja con energía, apunta rápidamente sin necesidad de apoyarse y, a continuación, dispara un tiro perfecto al corazón. Después de un impresionante salto vertical, el macho va hacia abajo a la izquierda y, a continuación, se desploma a menos de 50 metros de nosotros. Enrique, feliz como un niño, se jacta de su "disparo al estilo de cazador profesional ", y saca el cargador y el casquillo vacío de su arma a la vez que recibe calurosas felicitaciones de su buen amigo, Pedro. El primer ciervo está conseguido, ahora, tenemos que movernos para encontrar uno para Pedro.

Durante todo el camino hasta la cima de la colina, podemos ver muchos ciervos, sobre todo, cervatillos y varetos. Pero no grandes machos. No importa, ya que sabemos que al menos dos machos adultos viven en cada hectárea de esta vasta propiedad. Es una cuestión de tiempo antes de que Pedro tenga su oportunidad. Enrique, que monta conmigo, está sonriendo como si se hubiera contado a si mismo algo gracioso. De hecho, él tiene "la sonrisa de un hombre satisfecho".

Ahora en la parte superior de la cresta, cruzamos los sucesivos parches de bosques y prados y todo parece tranquilo. A medida que el sol va calentando, puede ser más difícil encontrar a un ciervo en campo abierto. El ciervo es principalmente un animal nocturno y las horas para su caza son el amanecer y el atardecer. Réal decide conducir cuesta abajo a través de lo más espeso del bosque, donde podría haber más ciervos encamados. Entonces, a mitad del descenso, Réal descubre un espléndido animal, en la categoría de los 75 kg. Caminando lentamente con Pedro a su lado, ambos hombres recechan el macho que se esconde detrás de un tronco caído. El macho está atravesado, mostrando sólo su cabeza y puntos vitales. Como para mostrar a todos - especialmente a Enrique - que él es también un experto tirador, Pedro, apunta a pulso y dispara una sola vez, con un swing fluido. El ciervo, claramente tocado en el hígado y los pulmones, trata de escapar corriendo hacia arriba, pero se desploma sobre un montón de madera caída. Por un breve momento, Réal piensa que Pedro falló, pero yo localicé el macho a 150 metros de distancia entre los grandes abetos, ya que su llamativa cola blanca, parece moverse en cada latido del corazón. Cojo el rifle de  Enrique y corro hasta la empinada colina justo para asegurarme de que el ciervo finalmente no escapará, si sólo estuviera gravemente herido. Pero tan pronto como cubro la distancia entre nosotros y el último lugar en el que vi el ciervo, descubro al gran animal caído. Un segundo disparo no será necesario, grito a los chicos que permanecen abajo. Puedo escuchar los vítores de Enrique y Pedro, comienzo la ardua tarea de arrastrar hacia abajo el ciervo. El resto de esta historia, ya sabes, tomar fotografías, hacer bromas y, obviamente, jactarse todo el camino de vuelta al campamento.


Enrique orgulloso con su cola blanca y feliz tras un disparo a pulso


Pedro, que dispara como un profesional, consiguió un magnífico venado

Una vez en el campamento, nos encontramos el resto de la pandilla de amigos que habían decidido pasar la mañana pescando la trucha en los lagos de la Reserva con sus esposas. Nos muestran unas 30 capturas, que van desde pequeñas a respetables truchas de lago de 30 cm. Benoit las asará en la barbacoa esta noche.


Otra bella instantánea de del lago Matane

12:30 pm - Hoy, Robín anuncia que llevará un cazador a un lugar remoto, a noventa minutos en coche a través de malos caminos forestales con el fin de tener la oportunidad de disparar en un verdadero monstruo, del que incluso hemos visto la foto con nuestra trail cámara. Desde hace algunos días, este oso de 150 kg acude al cebo alrededor de una hora antes del anochecer. José María, un experimentado cazador de trofeos que ha cazado en la mayoría de los continentes, se muestra interesado en las imágenes del gran oso que estamos viendo en mi ordenador. Obviamente, este oso se vería bien en la pared principal de su ya bien amueblada sala de trofeos. José María saldrá con Robín, decidido a traerse el oso esta noche. En el mismo momento, Berthier, que se encarga de reponer los cebos hoy, entra en la sala y me dice que ha visto un bonito oso de 120 kg en el lugar donde estuvo puesto Enrique la noche antes. Aparentemente, el oso se comió un poco de la carnada y, a continuación, se echó a dormir. Con un poco de suerte, un cazador puede volver de inmediato y darle una sorpresa, consiguiendo la oportunidad de disparar. Enrique corre al exterior, agarra su maletín del arma, su chaleco naranja y sube en la camioneta de Berthier. Si el oso se marcha antes de que lleguen, podría volver en cualquier momento. Enrique está listo para una emocionante tarde.

A las 2:30 pm, Robín se va con José María y Stephane se lleva a Jaime con él. Pedro, que cazará en la Reserva esta noche, sube con Jean-Philippe, nuestro joven guía, y conmigo. Mi plan es dejar a Jean-Philippe pasar toda la tarde con Pedro, ya que cazarán en una salvaje y remota área. En caso de que cace un oso mucho antes de anochecer, no quiero tener a Pedro en ese espeso e inhóspito bosque solo durante demasiado tiempo. A los 15 años, Jean-Philippe sorprendentemente, es ya un experto guía. Nacido en este lugar montañoso, es guía de salmón y alce, desde que tiene sólo 8 años. Además, es un gran trampero, como su padre. Después de 30 minutos en coche, los deposité en su puesto de caza, repuse el cebo con panes, pasteles y melaza. Puedo decir por las numerosas pistas impresas en el barro que un oso de tamaño medio frecuenta este cebo al menos una vez al día. Mientras camino con Pedro y Jean-Philippe hasta el blind, Jean-Philippe me muestra su cuchillo y sonríe, pensando, que sin duda tendrá que utilizarlo esta noche. Eso espero. Los muchachos tendrán que estar muy quietos, ya que el cebo está a apenas 20 metros del blind. Este es un lugar al que llevar a verdaderos cazadores de osos. Les digo os recogeré al anochecer. Hasta entonces, voy a trabajar reponiendo muchos cebos, pues hay que hacerlo todos los días con carne fresca y pastelería. Gilbert, Robín y Jeremie harán lo mismo en otros sectores y, todos juntos, debemos cubrir la mayoría de nuestros 48 cebos dispersos en un área de más de 1.200 kilómetros cuadrados de los sectores público, privado y de la reserva.

Más tarde, alrededor de las 7:30, me encuentro con Stephane y Jaime, que abren la puerta de la Reserva. Como la mejor hora para cazar está por llegar, me pregunto por qué Jaime está ya fuera de su blind. Algo debe ir mal, pienso. Aparco mi camioneta cerca de la suya para ver qué pasa. Al apearme, veo, a la vez, la tímida sonrisa de Jaime y al enorme oso que se encuentra en la caja del vehículo de Stephane. Wow! Una bestia de 150 Kg! Jaime, feliz, me da la mano y golpea suavemente a Stephane en la espalda. Parece un hombre orgulloso, pero debido a su habitual humildad, se abstiene de fanfarronear sobre su caza. Él, evidentemente, muestra respeto hacia el animal, y parece disfrutar de este momento. Bueno, yo admiro su clase.

Más tarde esa noche, recojo a mis compañeros Pedro y Jean-Philippe en la montaña y me encuentro otra sorpresa. Dos hombres listos para partir y un oso de tamaño medio tendido a sus pies. De nuevo esta noche, tendremos una fiesta. Afortunadamente, Enrique trajo más de una botella de Osborne.


Jaime y Pedro posando con sus osos

De vuelta al campamento, nos encontramos con Enrique explicando su historia de esta noche. Como él relata, un oso de buen tamaño apareció en su cebo alrededor de las 7:00 pm Enrique tomó su tiempo, esperando a que el oso se calmara y confiara, entonces disparó contra él, apuntando a la zona vital. Nuestro preocupado cazador dice con gestos que el oso se puso de pie sobre sus patas posteriores, gruñendo, antes de huir hacia el bosque a toda velocidad. Esta rara reacción del oso hace que Enrique - y yo - creamos que realmente el disparo impactó en el oso. Pero al mismo tiempo, tras un minucioso pisteo, Sabrina y Stephane, dicen que no han podido encontrar nada de sangre que podría ayudar a pistear al herido, caso de estarlo. Yo le digo a Enrique que volveremos mañana durante el día, la luz debería facilitar la búsqueda. Enrique está de acuerdo, de momento, tenemos que celebrar los éxitos de Pedro y Jaime.


Típico blind cubierto de la finca privada. Enrique Ysasi disparó a su oso desde este


Al día siguiente de cazar su oso, Javier Puga tomó el control de la cocina y preparó tortilla de patatas para todos

Jueves, 17 de junio, último día de la caza - Esta mañana, un sol radiante ya dice que hoy va a hacer mucho calor. Mi camioneta carga con un lanzador de platos, platos, escopetas y cartuchos, propongo a mis colegas cazadores ir a una fosa cercana de arena para romper algunos platos. Esto debería ser un ejercicio de relajación para José María, quien no ha visto la sombra de un oso, y para Manuel y Javier, que esta noche intentarán cazar un segundo oso. Jaime, que todavía saborea su caza de la noche anterior, completa el grupo.

Como tiro los platos en todas direcciones, los cuatro amigos deben mostrar sus dotes de grandes tiradores. Casi cualquier truco que intento no da resultado con ellos. Gastamos unas cuantas cajas de cartuchos y todos los platos en poco tiempo.


Enrique, Manuel, Javier y Jose María : Cazar sí, pero primero divertirse

De vuelta al campamento, Berthier y Sabrina, que están de vuelta de su búsqueda del oso de Enrique, me muestran la evidencia de que Enrique disparó y tocó el oso: una hoja de arce con una pequeña gota de sangre, que encontraron a pocos metros del cebo. Desde allí, encontraron escasas gotas de sangre aquí y allá hasta que llegaron a un precipicio, a una distancia de 150 metros del disparo. Obviamente, el oso corrió hacia abajo - o saltó – al precipicio, cuyo acceso, resultó imposible para un ser humano.

Pese a la política que establece que un cazador que dispara y hiere un oso, se encuentre éste o no, no puede volver a cazar, permito a Enrique volver esta noche, sin coste añadido.

A las 2:30 pm, José María, que desgraciadamente no tuvo el ansiado encuentro con el monstruo la noche anterior, se dirige a otro cebo en la Reserva, que es frecuentado por al menos cuatro osos, según Robín. Mientras tanto, Enrique va de caza a otro lugar en tierras privadas, mientras que Javier y Manuel cazan en una zona remota su segundo oso. Más tarde, nos enteramos de que si bien Enrique, José María y Javier no vieron oso, a Manuel, en contrapartida, le entraron dos osos. El más cercano parecía demasiado pequeño para dispararle. El segundo, un gran oso, estaba a 100 metros de Manuel, se arriesgó a darle la oportunidad al oso grande de acercarse a la carnada. Finalmente, el oso permaneció lejos y desapareció en lo espeso del bosque sin ser molestado. "Yo debería haber disparado", se puede pensar ahora. Pero en la vida, nuestras propias decisiones son también parte de la caza. De todos modos, Manuel puede estar orgulloso de lo que ha logrado esta semana, ya que cazó uno de los mayores osos de esta temporada, a una distancia que requiere una gran confianza en sus habilidades.


Gran oso de Matane

Por mi parte, estoy satisfecho con los resultados de esta semana, y aún más satisfecho con el trabajo de mis guías y resto del personal. A excepción de José María, todos los cazadores vieron osos, algunos incluso varias veces. En conjunto, 5 osos cazados, uno herido, uno fallado y dos no disparados para 7 de cazadores. Esta es la prueba de un gran trabajo de exploración, detección y cebado. Oh sí, y no vamos a olvidar los hermosos cola blanca de Enrique y Pedro.

La última noche es la ocasión para una cena más íntima entre los invitados, guías y personal. Todos compartimos la misma mesa, el mismo vino, la misma conversación y el mismo espíritu. Además de un sentimiento común de haber pasado unas magníficas vacaciones con grandes personas. Como queremos extender esta experiencia enriquecedora para siempre, José María, Pilar, Benoit y no nos vamos a la cama antes de la 2:30 am

Además de compartir mi pasión por la caza con cazadores extranjeros, la oportunidad de conocer más del mundo a través de las palabras y pensamientos de las personas como Enrique y Teresa, Pedro, José María y Pilar, Manuel y Montserrat, Javier, Jaime y Josefa, y Félix es lo que me anima y me alimenta.

Con suerte, nuestros clientes tendrán una gran cantidad de valiosos recuerdos de vuelta a casa. Mientras conduzco hacia el aeropuerto en esta soleada mañana del viernes, recuerdo una gran experiencia de caza en un hermoso país, por supuesto, pero también recuerdo los momentos compartidos con todos ellos.

Propietario de Kennebec Outfitters en Quebec, Luc Lapierre es un guía profesional para la caza de osos, ciervos, alces y aves migratorias. También es colaborador de revistas canadienses y francesas de caza.

Reservas
Kennebec Outfitters
www.kennebec-outfitters.com

Representado en España por la caza de oso, combinados de oso y salmón, alce y caribou.

Carlos Mas Safaris
www.cmsafaris.info
 

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