De cazador para cazadores

XVIII - Tras los osos de la península de Gaspe

6/6/09

Salimos desde San Carlos Antonio, Didac, Paco, Punxa y yo hacia el aeropuerto de Barcelona a las 6, 30 a.m.

A las 6, 45 Didac se acuerda de que se ha dejado la documentación que amorosamente ha ido preparando para este viaje en casa. A la primera, en la frente, damos media vuelta mientras llamamos a su santa madre para que tome dicha documentación y se encuentre con nosotros en Vinaròs.

En Barcelona se nos une Sandra procedente de A Coruña. Llegamos con el tiempo justo para facturar y acudir a la puerta de embarque para tomar el vuelo hacia París. No hay tiempo para almorzar, hoy malviviremos con las mini-raciones del avión.

En el aeropuerto Charles de Gaulle tenemos el tiempo justo, hemos facturado directamente a Montreal desde Barcelona, pero los diferentes controles de seguridad nos hacen perder mucho tiempo. Punxa se “atasca” en cada uno de ellos, le hacen quitar el cinturón, los zapatos, la medalla, etc. y el detector sigue pitando. Ya cansado de tanta espera, le comento al empleado de seguridad que con “Monsieur le terrorist” no se puede ir a ningún lado!!!

Tomamos nuevamente el avión con el tiempo justo. En poco más de una hora, nos presentamos en Montreal. Cosas del cambio de horario.

Tenemos solo una hora y quince minutos para tomar el avión hacia Mont-Joli, la concienzuda tarea de comprobar las armas por parte de la policía de aduanas, hace que perdamos el avión.

Buscamos hotel en la ciudad y nos cambian los billetes para el primer vuelo de mañana.

Cenamos en un restaurante típico donde el camarero viste pololos. Nos bebemos tres enormes jarras de cerveza negra y roja y comemos caribú.

Regresando al hotel contemplamos una fuente que además de agua, despide gas. Las llamas entre los chorros de agua producen un efecto curioso.

 

7/6/09

Me despierto a las 4 a.m. a consecuencia del jet lag. A las 6,30 ya estamos en el aeropuerto. Nuevo control de armas y munición y embarcamos en un avión bimotor de nombre Bombardier y con la capacidad de un autobús.

Durante el vuelo, contemplamos la magnitud del río San Lorenzo y de los interminables bosques que se extienden a ambas orillas. Nos llama la atención el color rojo vivo de muchos tejados de las casas de campo.

Llegamos a Mont-Joli a las 10, 30 a.m. Una hora de coche y ya estamos en el campamento. Se trata de un albergue de pescadores enclavado en la orilla del río Matane. Es limpio y cómodo, con calefacción y baño en cada lodge.

A la hora del almuerzo aparece Vicente, que ha volado vía Frankfurt y no perdió el avión, con Luc el outfitter, vienen de revisar cebos, están todos los que han visto tomados excepto uno.

El cocinero Bentoi nos sirve el almuerzo y rápidamente salimos hacia los aguardos. Me toca un puesto desde el que se ven los Apalaches todavía con nieve. El guía Robín me dice que el fuerte viento del oeste que sopla hoy no es bueno para este tipo de cacería. Lo cierto es que la plataforma donde me colocan para esperar al oso se mueve cual barco en tormenta y siento frío.

A las 21 h. nos retiramos sin haber visto nada. Robín me muestra el cebadero, hay ocho botes de plástico con restos de charcutería, cáscaras de langosta, etc. Alrededor de los bidones se observan bastantes cagadas frescas de oso.

De regreso al campamento, vemos una hembra de Alce.

Nadie ha visto nada. Los guías nos explican que el tiempo no acompaña en absoluto, el oso prefiere un tiempo más caluroso. Lo cierto es que el termómetro del coche marca 3ºC















8/6/09

Me vuelvo a despertar a las 4 a.m. No me extraña,  a esta hora ya es de día. El viento ha amainado un poco pero sigue haciendo frío.

Tomamos un copioso desayuno a base de huevos fritos y beicon. Luego organizamos una partida de guiñote con el correspondiente carajillo.

Además del outfitter, hay tres guías de caza. Uno de ellos se dedica exclusivamente a reponer los cebos, los otros dos nos acompañan a los puestos. Se trata de Robín, que en invierno es trampero (tiene una línea de 400 cepos) además de propietario de una carnicería-supermercado con 25 empleados y de Estefan, propietario de una taxidermia. Entre los empleados de la misma, hay una valenciana.

El chaleco naranja, preceptivo para la caza, lo usamos durante el desplazamiento a pie por el bosque.

Hoy no vamos a usar los puestos que están a dos horas y media de coche. A Antonio lo mandamos a una finca privada donde se caza desde unas torretas con moqueta. Le entra un oso mediano al que no se decide a tirar, pero cuando ve que tiene una uve blanca en el pecho, le manda una RWS Evo de su 308 al codillo. El animal corre 30 mts antes de caer muerto.

Los demás, en la zona comunal, no vemos nada. Nos retiramos a los 21, 30 h








 

9/6/09

El tiempo sigue frío y acordamos mandar mañana cazadores a la reserva del Sepac. Vicente irá a la finca privada donde Antonio cazó su oso. Volvemos a enviar cazadores a los puestos más alejados pues son los más tomados.

Vuelve a soplar con fuerza el viento del oeste y no vemos nada.

Nos llama mucho la atención el hecho de que las casas no tienen contraventanas y no cierran nunca las puertas. Prácticamente no hay delincuencia.


 








10/6/09

Vamos 4 cazadores a la reserva y 2 a la finca privada.

Vicente, que se halla en el mismo puesto de ayer, ve a las 19h como le entra un oso al trote al comedero. El animal es enorme y no lo deja ni comenzar a comer, en cuanto se para, con el rifle y munición de Antonio, le dispara y queda en el sitio.

A las 21h, Sandra está mirando por el visor por distraerse en su puesto de la reserva. Inesperadamente, una mancha negra aparece en el visor. Con sorpresa, ve un oso muy grande que cruza desconfiado entre ella y el cebadero. Espera a que se detenga y le dispara a la paleta, el animal sale corriendo al disparo.

Cuando llegamos a recogerla, buscamos con las linternas y encontramos sangre abundante a ambos lados en la ruta de huida. En un principio huye llaneando, pero luego gira 90º a la derecha y sube de forma perpendicular la montaña. Con el esfuerzo de la subida, la sangre vuelve a ser abundante. El pisteo se prolonga y al cruzar un camino, decidimos dejarlo para mañana.

Durante la cena, les comunicamos a los cazadores que no han tenido ocasión de disparo que están invitados a volver el año próximo totalmente gratis. Aceptan todos encantados.













11/6/09

A primera hora, nos hacemos fotos con el oso de Vicente.

Después, volvemos a la reserva a pistear el oso de Sandra donde lo dejamos ayer.

Sandra demuestra lo que ha aprendido en África de los trackers. La sangre es cada vez menos abundante y cuesta seguir el rastro, pero ella sigue sin perder la huella.

Llegamos a la cama del oso que está manchada de sangre y siguiendo el rastro de salida, encontramos lo que juzgan como un trozo de pulmón y a mí me parece carne. Durante unos metros, el rastro de sangre vuelve a ser abundante, pero rápidamente disminuye. A las 10,30h dejamos el pisteo pues se nos hace tarde. Acordamos que lo intentarán buscar con perros. Finalmente no lo encontrarán.

Vamos de compras a Mont-Joli y comemos Halibut y marisco canadiense.

Facturamos directamente el equipaje a Barcelona.

El avión llega con retraso a París y tenemos que tomar el siguiente para Barcelona.









 

19/6/09

Me llama José Mª desde Montreal.

Su grupo llegó el día 15. Ese primer día hizo frío y solo hubo una posibilidad que se falló.

Al día siguiente, cambió el tiempo y en los tres días restantes, se cazaron seis osos, se falló otro y se marchó uno herido que se despeñó sin posibilidad de cobrarlo. Solo José Mª no tuvo oportunidad de cobrar su oso,  lo invitamos a que vuelva el año próximo gratis y ha aceptado la invitación. Él y su esposa han disfrutado pescando truchas, viendo alces y contemplando la increíble naturaleza canadiense, sólo les ha faltado la guinda del oso que seguro consiguen el  próximo año.

 

Como reflexión final, se trata de caza auténtica de un animal que depende mucho de la climatología (parece mentira que un bicho tan peludo sea tan friolero)

En cuanto al outfitter y su equipo, aprobado alto. Tienen ganas de hacerlo bien y están dispuestos de cara a la próxima temporada a hacer los cambios necesarios para optimizar la oferta.













 

Carlos Mas      

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