De cazador para cazadores

Caza Peligrosa

Ríos de tinta se han escrito sobre el tema y los cazadores más expertos, no consiguen ponerse de acuerdo sobre cuál es el animal más peligroso de cazar, si elefante, león, leopardo, búfalo o hipopótamo. Intencionadamente he excluido al rinoceronte porque su caza, al menos hoy en día, resulta bastante fácil. He incluido al hipopótamo porque tiene fama de ser el que más muertes provoca en África, si bien en su mayoría son mujeres que acuden al río a lavar, también hay casos de cazadores atacados.

Cuando salgamos a por uno de estos animales, debemos escoger un profesional sensato y de reconocida experiencia, hacer lo que él nos diga en todo momento y estar alerta cuando estemos cazando. Hay animales que pueden atacar sin haber sido heridos previamente:

Elefante, basta con que estés en el lugar y momento inapropiados para que cargue. En la mayoría de las ocasiones, su carga será de intimidación, con las orejas extendidas y barritando. En estos casos, lo único que pretende es que te vayas. Generalmente bastará un grito para que el que vuelva grupa sea él. Cuando carga con la cabeza baja, las orejas pegadas al cuerpo y sin barritar, la cosa va en serio. Viene dispuesto a matar y es cuando valoras estar junto a un profesional experto y de sangre fría. Un disparo al aire puede hacerle cambiar de opinión. He vivido una carga real y os puedo asegurar que es de todo menos divertida.

León, no suele cargar si no está él o alguien de su clan herido o en peligro. La carga es rapidísima y de consecuencias fatales si llega a hacer presa en un porcentaje del 95%. Como ejemplo, lo que me relataron todavía convalecientes Jannie (PH Zimbabuense) y un mexicano que le acompañó en la cacería:

Cazaba con un cliente húngaro que hirió un león macho. Lo estaban pisteando cuando les cargó una leona defendiendo a su señor. El mexicano y él le dispararon alcanzándola en el pecho, el húngaro salió corriendo y la leona hizo presa en Jannie, el mexicano no se lo pensó dos veces y golpeó a la leona con la culata del rifle en la cabeza, revolviéndose, la leona hizo presa en este. Jannie al encontrarse libre, recogió su rifle y mató a la leona.

Ambos han sido muy afortunados, se dice que solo un 5% de los atrapados por un león sobreviven para contarlo. Jannie tiene el codo lastimado y el mexicano ambas manos. El húngaro tomó el primer avión jurando que abandonaba la caza.

Leopardo, tiene mucho peor genio que su primo el león, basta que te des de bruces con él y que tenga la presa que acaba de matar cercana. Los profesionales le tienen mucho respeto, lo primero que te enseñan es cómo poner rodilla en tierra y el cañón del rifle en el costillar del leopardo para matarlo, si éste ha hecho presa en alguien del grupo de caza. Como ejemplo, lo que le ocurrió a John (tracker namibio) cuando trabajaba en una finca dedicada a la cría de ganado:

Seguían la pista de un leopardo que estaba haciendo de las suyas, dos trackers, el propietario de la finca armado con un rifle y el hijo del mismo de tan solo diez años. Sin darse cuenta, se dieron de bruces con el leopardo que acababa de matar una ternera, de un salto, tocó en el pecho a ambos trackers e hizo presa sobre el granjero hiriéndolo gravemente, John se armó de valor y golpeó al leopardo en la espalda con su panga (especie de machete de grandes dimensiones) rompiéndole la columna. Al leopardo terminó matándolo el hijo del granjero que recogió el rifle de su padre.

Búfalo, hay que procurar apuntarle bien y hacerle mucho daño con el primer disparo, de lo contrario, es muy común que cargue estando herido. Valga como ejemplo lo ocurrido a Félix en nuestro último safari en Zimbabwe:

El grupo de Félix descubre el rastro de un búfalo solitario, lo siguen y rápidamente dan con él. Félix le dispara cubierto hiriéndolo, sale corriendo tras el animal y sufre un tirón en el gemelo de una pierna, apenas puede andar. Afortunadamente, el búfalo está malherido y cojeando, puede seguirlo. El animal carga y disparan él y los profesionales logrando abatirlo. El trofeo es un viejo búfalo de masivo boss que todos desearíamos cazar.

El rifle de Simon, el profesional negro que acompaña a Félix rompe el extractor tras el primer disparo dejándolo inservible. Se trata de un bonito rifle americano de culata sintética, cañón y acción inoxidables. Lleva un sistema de extracción compuesto por un pequeño resalte que hace de uña y un expulsor activo.

Con un M98 esto no pasa nunca, o expulsa la vaina, o rompe el culote de la misma, su larga uña extractora no falla nunca.

Hipopótamo, basta que te coloques intencionadamente o no, entre él y el agua que es su refugio para que cargue con la boca abierta mostrando su terrible dentadura. Si está herido puede ser extremadamente peligroso, valga como ejemplo el relato de Lloyd, PH zimbabuense:

Cazaba acompañado de su tracker Nixon, disparó a un hipopótamo con un 30.06 al cerebro y el animal acusó el impacto sumergiéndose. Al recargar, el rifle de cerrojo se encasquilló, Nixon, que estaba a su espalda, le entregó el 458 Lott y le quitó el 30.06. Afortunadamente el tracker estaba alerta y cambió el rifle al percatarse del problema, segundos después, el hipopótamo surgía del río, que es bastante profundo, a la orilla con la boca abierta. Lloyd pudo dispararle un tiro en la boca con el 458 Lott que terminó con el animal.

Hay otros animales, que sin pertenecer a este top 5 de agresividad, pueden generar situaciones de peligro. Es ampliamente conocido que orix, bushbuck y ñu negro tienen mal genio. Otros pueden dar alguna sorpresa, como el ñu azul. El único accidente, afortunadamente sin consecuencias, que hemos tenido en Namibia lo provocó uno de estos animales. Cuando herido lo pisteaban, dio un rodeo y atacó a uno de los trackers por la espalda y este salió volando a consecuencia de la embestida. Al ñu lo abatió el profesional cuando regresaba a por el tracker que yacía en el suelo aturdido por el golpe.

De todas formas, mi opinión personal es que la caza realmente peligrosa son las monterías y ganchos de jabalí actuales de nuestro país.

Saludos y buena caza
Carlos Mas